miércoles, 21 de agosto de 2019

¡MÍRAME A LOS OJOS!, MIEDO.

Oscar, nació con mieditis alérgica. Su madre, tenía miedo de todo y ese miedo se lo inyectó en vena. 
Cuándo Oscar salió al mundo tuvo tanto miedo de no saber donde estaba ni con quién, que entró en parada cardiorespiratoria. Su madre empezó a gritar y a Oscar se le hundió el abdomen hasta que inició un llanto de pánico, que alivió a las enfermeras y a la matrona.¡ El niño estaba bien!.
Creció en el miedo, la desconfianza, el pánico al fracaso. Iba al colegio con la sombra del miedo detrás, siempre detrás. Tenía miedo a hablar, a salir a la pizarra, a mirar a los ojos, a tener amigos y se recluía en su soledad siempre con la sombra del miedo, que lo rodeaba, que lo inundaba, que no le dejaba ver, sentir, escuchar ni percibir la vida desde la confianza. Tenía miedo de todo incluido de el mismo. 
Un día después de hacer los deberes con miedo, ducharse con miedo, cenar con miedo. Se dispuso a dormir con los tres puntos de luz de la habitación por que tenía pánico a la oscuridad, tanto que se dormía todas las noches llorando.
Esa noche, corría en su sueño como alma que lleva el diablo, le perseguía la sombra del miedo. Cuándo estaba, ya a punto de pillarlo, Oscar se dio contra una pared y cayó al suelo, atontado por el golpe, miró de lado y vio que la sombra estaba esperando cualquier movimiento para actuar. 
En la pared, aparecieron tres puertas con sus tres salidas respectivas. la primera, era la puerta de la confianza. No se lo pensó dos veces y rápidamente entró por ella, cuándo salió, se encontró con una silla frente al miedo. Se quedó sentado mirándolo sin parpadear. La sombra se hizo un poco más pequeña de lo que era. Decidió entrar en la segunda puerta, era la de la valentía. Cuándo salió se encontró que ya no había ninguna silla y se quedó mirando al miedo de pie y de frente. El miedo se hizo más pequeño todavía. Se dio la vuelta y entró en la tercera puerta, la de la resiliencia. Al salir vió un camino en dirección al miedo y lo tomó andando y salvando de vez en cuándo alguna piedra, tronco o riachuelo del camino. El miedo se hizo tan pequeño que desapareció.
Cuándo despertó, Oscar se miró al espejo y vio que la sombra del miedo había desaparecido, se observó y se estudio, se miró con el respeto con el que nunca lo había hecho, se sintió orgulloso de ser valiente y sabía que ya no había vuelta atrás. Los sueños se cumplen y el sabía que sus miedos nunca más condicionarían su vida. ¡Era un valiente!.

UNA PUERTA A LA PLAYA

Un escalofrío, me hizo despertar, arroparme con fuerza, estirarme entre las sábanas blancas y levantarme. La puerta se entreabrió y salí, hundiendo el pié derecho en la fría arena. Una arena aterciopelada, tan fina que iba cayendo a cada paso como lo hace en un reloj de arena, que te hipnotiza y que no puedes dejar de mirar. Sentía como se escurría entre mis dedos. 
El horizonte estaba matizado por la luz de un sol naciente que abrazaba un paisaje iluminado todavía por lo que había sido una noche estrellada. El agua cristalina dejaba entrever un fondo lleno de vida y de color. Las olas eran sutiles y llegaban a mis pies con suavidad, envolviéndolos de paz y serenidad.
El sonido relajante del agua, el canto de las gaviotas, una brisa refrescante iba hidratando mi cuerpo en cada paso. 
Apareció una pequeña barca con un pescador, iba a motor, pero muy despacio disfrutando de la ruta, mirando todo lo que se encontraba a su paso, cualquier detalle era muy potente para los sentidos.
El silencio, era un canal abierto para la entrada de todo aquello que se despertaba, peces que saltaban en el agua tranquila, pájaros que despegaban sobre una pista celestial, la arena mecida por las olas en la orilla. 
Las huellas que dejaba al andar, eran dibujadas al detalle, tan perfectas que parecían no borrarse nunca, pero en un instante llegaba el agua y las hacían desaparecer como si nunca hubieran estado allí. 
Sentí los inquietantes primeros rayos de sol en mi rostro, sentí un calor acogedor que avivaba el estremecimiento de los escalofríos del rocío. Sentí la emoción de despertar y el agradecimiento de poder vivir esas sensaciones tan potentes al atravesar una puerta a la playa.

lunes, 19 de agosto de 2019

QUERERTE

Para tenerte me partí en dos, como parto España para llegar a Ceuta.
Para quererte, lo hice desde que te presentí dentro de mi.
Cuándo naciste sin ver, te vi, te memoricé, repasandote una y otra vez,
aprendiendote sin reglas  mnemotécnicas.
Te acaricié con mis palabras y te besé con mi mirada.
Soñé con un precioso camino de vivencias juntos, de aprendizaje.
El amor me sorprendió, como nunca lo había hecho,
me dejó desnuda ante mis defectos, mis espacios vacíos.
Descubrí un mar de dudas, un mar de miedos, un mar de bruma.
Mis raíces temblaban contigo, con tus pasos, con tus caídas.
Tus lágrimas me escocían, tus heridas me dolían, tu dolor me infectaba.
Pero contigo aprendí generosidad y dar cuándo pensé que ya no daba.
Tu tristeza, me activaba a empujarte para que empezarás a andar de nuevo.
Volar solo, llorar sin que nadie recogiera tus lágrimas, esperar que secasen, 
y volver a andar. Por que debía dejarte sin abandonarte. ¡Qué dificil!.


EL CUENTO DEL CORAZÓN Y EL ALMA.

Un corazón sollozaba, encogido, triste y arrugado. Vencido, decía en voz alta. Soy un corazón viejo llevo latiendo años, dando amor, abriéndome a los demás y no consigo que me devuelvan lo que dí, me siento pesado, me pesa hasta mi latir, no creo que sea justo este trato. 
Por su lado pasó un alma excelente, se abrió con los brazos abiertos y mirándole sonriendo dijo: ¿que te pasa corazón?, ¿estás triste y desolado?, ¿que esperabas de la vida?. El amor, es valiente, aventurero, altruista, absoluto, maravilloso, envolvente, gracil y encantador. Se da apasionadamente y no se espera devoluciones. En las devoluciones siempre se pierde. Cuándo tu das sin esperar nada, dentro de ti se genera una tierra muy fértil de amor para todos los que te rodean, sin sufrimiento, sin pesar. Lo das todo a cambio de nada, pero dentro de ti, aparece el amor incondicional hacia ti mismo, un amor que desborda y que debes compartir, si no explotarías, no podrías contenerlo para ti solo.
El corazón miró hacia el alma y le dijo: ¿Por qué eres tan, tan generosa, alma?, soy el alma de la excelencia, doy sin esperar nada a cambio, ando, vuelo, navego con los brazos abiertos para abrazar todo aquello que me encuentre, sin juzgar. Estoy por encima de la vida pero a veces me disfrazo de ella, siento ternura por los límites de la mortalidad.
El alma cogió al corazón de la mano y le dijo: echa tus aurículas hacia atrás, contrae tus ventrículos.
estira tus arrugas y enseña tus cicatrices, siente te orgulloso de ti mismo, un órgano tan importante en la vida y la muerte, el marcador de la existencia en la tierra. Camina seguro, sigue dando amor con excelencia sin esperar ninguna devolución, dalo todo, todo, absolutamente todo y tu último pulso será dichoso, será grandioso, será excelente y tu paso será único y maravilloso. ´
Ábrete a la vida mientras estés en ella, camina con seguridad. Yo estaré contigo hasta tu último palpitar.
El corazón se tornó más rojo que nunca, más apasionado que nunca, empezó a latir con fuerza, se estiró todo lo que pudo, se hizo más grande y hermoso. Nunca más ni en su último pulso volvió a estar encogido, triste y arrugado.

domingo, 18 de agosto de 2019

UN ATARDECER.

Aparecía limpio el cielo, las nubes parecían haberse arrinconado en algún lugar lejos de allí. La brisa fresca anunciaba un nuevo otoño, las hojas todavía se resistían a caer y seguían verdes llenando los árboles frondosos. Un limonero esplendoroso, con unos enormes limones, un roble milenario, rodeado de fuertes raíces, semejaban un brazo robusto lleno de venas, un brazo curtido con mucha historia. En él se apoyaron caballeros antes de morir, amantes que encontraron en él un sitio donde cobijarse, niños que jugaron sin descanso a subirse y sentarse en sus ramas, sabios que se sentaron debajo de su copa para pensar, personas que disfrutaron de su imagen al paso de un bonito paseo, otras que pasaron huyendo de algo, corriendo o al galope de algún bonito caballo. 
En frente un ilustre sauce que como una sombrilla de dimensiones increíbles dejaba caer sus ramas como un fuego artificial que nunca se apaga. Debajo del árbol un sillón blanco con cojines de hojas, parecían mimetizarse con el ambiente, y una mesita de piedra donación de la propia naturaleza, perfecta para apoyar un rico café calentito,de esos que se toman a sorbitos pequeños sin azúcar, el momento ya es suficientemente dulce y amable para edulcorar cualquier cosa que haya en el ambiente.
Este jardín pertenece a una pequeña casita cerca del monte Dobra en Cantabria. Es un rincón único, parece bendecido por los dioses, esos que escondieron la felicidad dentro de cada ser humano, en un juego cruel, sabiendo que allí nunca buscarían y haciendo que fuera algo imposible de encontrar.
Solo para aquellos que han sufrido y se han descarnado y no les ha quedado otro remedio que silenciarse para encontrarse de una manera que nunca habían pronosticado hacer. Así sin más en el más profundo silencio, con la brisa del aire lento, con la fugacidad del momento, del canto de los pájaros, del susurro del agua de la fuente, del rumor de las hojas al moverse, sin brújula hemos llegado allí, estamos allí. 
Paseo hasta el sauce, notando como mi piel lo celebra, voy descalza notando el deslizar de mis pies por el suelo de tierra, me siento en el sillón blanco, la serenidad, la tranquilidad, las vibraciones, los colores, matices de un hermoso atardecer, donde el sol se despide con humildad para presentar a una l una llena que va apareciendo como en un mar de tules, tímida pero pletórica. 
Me recuesto, una pequeña rama del sauce acaricia mi brazo, queriendo agarrarlo para que forme parte de él. Sigo leyendo mi lectura actual, la tierna Calpurnia Tate de Jaqueline Kelly. Una niña que no quiere seguir con los modelos femeninos de la época de finales del siglo dieciocho, quiere ser científica y para ello descubre a su abuelo, que aunque vivía con él, nunca lo había conocido realmente. El le ayuda a saber realmente hacia donde quiere ir y que quiere ser.
Se acerca de manera elegante, sus pisadas apenas se escuchan y sus movimientos son tranquilos y serenos. Me trae una maravillosa taza estampada con florecillas de primavera, y se llena el ambiente de olor a café. Trae serenidad, integridad, valores, confianza, carisma, iniciativa, amor. Cada pisada
es parte de una energía tan positiva y hermosa que siento que me acaricia sin tocarme, que me besa sin besarme, que me quiere sin decírmelo.

martes, 13 de agosto de 2019

MI SUEÑO.

Esta noche soñé  que saltaba de una nube a otra, estaba todo oscuro e iluminado. Estaba la luna y las estrellas. El sol, dormía plácidamente, aunque su existencia sabía delegar la luz a la luna, una luna redonda, hecha con la perfección de un compas. La vi tan bonita, que me subí a ella, me tumbé y ella me meció cariñosamente, con la suavidad de lo tierno. Mi pelo flotaba rozando un firmamento cálido.
Desde allí observé señales de luz, era como un lenguaje morse, que sin entender, entendía. Me decía lo importante que era tenerme allí, todo era una fiesta, confiaban todos los astros en mi, quizás más que yo. Me decían que confiara más en mi, que tenía una misión muy importante. 
Me dijeron que yo era tan importante, era una jardinera de emociones, de confianza, de retos, de cariño, de coherencia. Este año tenía un reto, hacerlo mejor que ningún  otro curso con mis alumnos. Debía encontrar la clave que transformase la educación.
La luna me dejó caer en un abismo que parecía no tener fin. Pero nunca aterricé, escribí inmediatamente después de despertar la palabra confianza. Sabia que ahí estaba la clave. Ahora a trabajar.

sábado, 3 de agosto de 2019

CUANDO MAÑANA, COMIENCE SIN MI.

CUANDO MAÑANA COMIENCE SIN MI. DE DAVID M.ROMANO.1993

Cuando mañana comience sin mí.
Y yo no este aquí para verlo,
si el sol se alzase y encontrase tus ojos
rebosantes de lágrimas por mi,
ojalá no llores
como has llorado hoy,
al pensar en las muchas cosas
que no llegamos a decirnos,
sé lo mucho que me quieres,
tanto como te quiero yo a ti,
y sé que cada vez que piensas en mi
también tu me echarás de menos,
pero cuando mañana comience sin mi,
intenta entender por favor,
que vi un ángel y me llamó por mi nombre,
y me tomó de la mano
y dijo que me esperaba mi sitio
en el cielo, en lo alto
y que tenía que dejar atrás
a todos los que tanto amo.
Pero al volverme para marchar,
se me escapó una lágrima,
por que siempre había pensado
que no quería morir.
Tenía tanto por lo que vivir
tantas cosas aún  por hacer,
que parecía casi imposible
que estuviera abandonándote.
Me acordé de todos los días de ayer,
los buenos y los malos,
de los pensamientos y el amor que compartimos.
De lo mucho que nos reímos.
Si pudiera revivir el ayer,
aunque solo fuese un momento,
te diría adiós  y te besaría
y quizás te viese sonreír.
Pero entonces, me di cuenta
de que esto nunca podrá ser,
por que el vacío y los recuerdos
ocuparían mi lugar.
Y cuándo  pensé  en las cosas del mundo,
que podría extrañar al llegar mañana, me acordé de ti
y al hacerlo, mi corazón  se llenó de pensar.
Pero al cruzar la puerta del cielo
me sentí en casa,
al ver que Dios me miraba y sonreía
desde su gran trono dorado
y me decía: He aquí  la eternidad,
y todo lo que te había prometido.
Hoy tu vida en la tierra es cosa del pasado
pero aquí comienza de nuevo
No te prometo un mañana,
porque hoy durará eternamente,
y como todos los días serán  el mismo,
no habrá nostalgia por el pasado,
has tenido tanta fé,
tanta confianza, tanta fidelidad...
aunque hubo veces en que
Hicistes algunas cosas que
sabías que no debías.
Pero te he perdonado
Y ahora al fin eres libre.
¿No quieres venir, cogerme de la mano y compartir mi vida?.
Así que cuándo mañana comience sin mi
no creas que estaremos muy lejos
por que cada vez que me recuerdes
estaré ahí mismo en tu corazón.