martes, 2 de julio de 2019

ORGULLOSA DE SER MUJER

Orgullosa de ser mujer, de mirarte a los ojos y ver una guerrera que guarda su dolor íntimo defendiendo su fortaleza. Una fortaleza invencible sin agujeros, sin grietas, hecha con el amor de la furia de una leona que salvaguarda a sus hijos sin miedo al dolor, aunque por dentro se desgaje, aunque por dentro duela tanto que mejor sería estar inconsciente. A pesar de todo se mantiene en pie, sonríe y se muestra fuerte. 
Orgullosa de ser mujer, de admirarte por tu lucha interna, por salvaguardar tus entrañas, por proteger con tus palabras, con tus gestos, con tu mirada.
Orgullosa de ser mujer, de saber que sabes caminar aunque cueste, de saber que te sabes orientar, aunque estés perdida, de saber que sabes abrazar aunque tus brazos pesen como losas.
Orgullosa de ser mujer, de saber que aunque duela tanto que inmovilice, no te vas a quedar quieta y vas a seguir siendo una guerrera.
Aunque la lucha te renueve, aunque el dolor rompa ese capullo que ha sido durante mucho tiempo tu zona de confort. El resultado serán dos enormes alas, un super poder que da el sufrimiento más salvaje y que no dejarás escapar, viendo la vida con otros ojos.

Orgullosa de ser mujer y de admirarte tanto.

sábado, 29 de junio de 2019

ASÍ FUE


Así fue como me despedí de él, con calma sin prestarle mucha atención, era poco tiempo y el retorno estaba cerca, solo era una vuelta. De esas de ida y vuelta, de ese recorrer para despejar, para reflexionar, para huir, para calmar. El caso es que no hubo retorno, su voz desapareció entre el aire espeso que cubría mi pensamiento, un aire que batió mi cuerpo como olas de mar enfurecido, estremeciendo hasta el último pelo de mi cuerpo, dejando un vacío eterno, de esos que no hay tierra que pueda rellenar. Solo tiempo, un tiempo demoledor que arrasa a fuego todo tu interior dejando lo muerto, sin nada fértil que sembrar, sin espacio ni horizonte al que mirar, sin suelo firme que pisar. 
Solo tiempo para dejar que el viento se lleve las cenizas de tan cruento incendio y deje que ese polvo sucio, frío e inservible empiece a regenerarse tan lento, tan lento que quizás algo germine. Quizás vuelva a mirar la vida de frente. 
Algún día veré de nuevo el sol y quizás se me quiten las ganas de gritar y preguntar con un doliente ¿por qué en ese momento?.En ese lugar la vida se iba a mofar con lo que más quiero ,dejándome en el abismo del silencio, del espacio sin regreso, del fuego cegador, de un camino dibujado en una pared de cemento, sin paz y sin precio.
Y ahora camina cuándo a tu mente la secuestra el desaliento.

viernes, 21 de junio de 2019

LA SOMBRA.

Cuándo el sol se cierne, despejas tu mirada
mirando al frente, no ves nada.
Te queda la sombra que te hace compañía, 
esa que te habla a escuchitos, que no calla
que admira tu valor y tu energía, tu tranquilidad.
Esa que no te abandona aunque se pierda la luz
esa que se levanta y acuesta contigo,
que te abraza mientras tu lo haces con la almohada,
esa que se esconde en tus sueños pero la ves
caminando siempre contigo a tu ritmo sin adelantarte
esa que no se desvanece aunque tú te tambalees.
esa que te mira mientras lloras y se enfada contigo. 
la sombra de tu tú niña, de tu tú mujer,
la que te espera a la sombra de tus andares
y de tu correr, la que se agacha y se encoge, 
la que te agarra y te desgarra hasta hacerte jirones
esa que permanece mientras te estremeces
a veces de dolor y otras de emoción.
la humilde sombra de la que no presumes
que te persigue mientras no la alimentas.
esa que no te abandona nunca de los jamases.
Esa que no te traiciona nunca de los jamases. 
Porque sombra sola, solo una, la tuya.

viernes, 14 de junio de 2019

VEINTICUATRO HORAS.

Aquí solo se ve la costa gris
y un cielo despejado muy azul.
Las aguas saladas se mueven bruscas
mientras los pájaros vuelan a ondanadas.

Me asomo a la ventana buscando el sol
que se asoma tímido por el este.
Amanece en silencio el nuevo día
mientras la vida de los vivos crece.

Huele a frescor de hierba
bañada del rocío frío del norte.
Norte que señala un sur perdido
por los limitados ojos en un infinito.

vistas de memoria y sensaciones
ataviada de historia corrida en sangre
que tiñe un cuerpo expectante
hacia lo que pueda sin querer que pase.

Allá cuándo cierre la ventana
y se vaya acabando el día
tras el cristal escribiré una historia
llena de nostalgia y melancolía.

Ratos en la oscuridad ensoñada
cautivado el tiempo interiorizado
horas dormidas, soñadas, vividas
un espejismo pasajero y transitorio.

Que finaliza al despertar

Así que solo se ve la costa gris
y un cielo despejado, muy azul.
Amanece en silencio el nuevo día
mientras la vida de los vivos crece.......


domingo, 9 de junio de 2019

TAN TERSA, TAN SUAVE.

Caminando sin saber a dónde ir, con el corazón frío para poder pensar, con las manos heladas apretando a un bebe que ya no llora, se cansó de no llegar a ningún lado. 
Descalzos y con los pies magullados, sin agua y con miles de lágrimas que cayeron en otros suelos y dejaron huella del adiós al martirio de las bombas, de los gritos y gemidos. 
Andando sin saber dónde ir, sin saber si comerán o podrán dormir sentados sin tener un ojo abierto y el otro cerrado, sin que te tenga que vencer el sueño, sin tener que apretar a tu niño en el pecho, sin tener que mirar atrás, sin tener que mirar atrás. 
De nuevo coges el camino, no sientes dolor porque no te lo permites, no sientes hambre tu cuerpo ya se acostumbró, no sientes pena por que eres la pena, la aflicción de no poder llevar a tu hijo a una cama limpia y caliente. Solo sueñas con unas sábanas tersas, suaves donde meterte con el y soñar que vuelas a un sitio donde no hay bombas, donde se respeta el silencio, donde se respeta el dolor y así poder mirar a tu hijo con una sonrisa, decirle que habéis llegado a puerto, quizás alguien celebre vuestra llegada y os de de comer caliente, os arrope con abrigo limpio y os deje dormir en una sencilla cama. Quizás en esas horas se obre el milagro de sentirse un ser humano y poder buscar una bandera que ondee en la libertad y la dignidad de un pueblo pacífico.

domingo, 26 de mayo de 2019

EL CONEJITO AZUL

Había una vez un conejito azul que saltaba por un campo violeta. Los árboles eran muy amarillos, aunque las hojas lucían rosa fresa en sus ramas. 
El río que pasaba por allí era muy bonito, a las aguas les rodeaba unas tierras muy naranjas que contrastaba con el agua transparente que a veces se tornaba de diferentes colores dependiendo del fondo que le tocase. En el instante que el conejo se paró a verla era muy rosa, en el fondo numerosos peces color plata y oro. 
El conejo cayó al agua rosa y como no sabía nadar se agarró a una rama con forma de mano, volvió a subir y se adentro en el frondoso bosque mimado por los colores distópicos. 
llegó a una montaña donde había una bonita cueva color turquesa, allí encontró una zanahoria amarillo caléndula, la probó y le pareció que era dulce, se la comió toda.
El conejo empezó a transformarse en un pequeño niño color verde de ojos anaranjados y uñas sonrosadas. De la cueva empezaron a salir personas de colores inespecificos, mezclados pero muy besucones, se besaban como si no hubiera un mañana y era así porque el animador que los animaba se arrepintió de la historia y los borró como tantas veces hacía. 
Colorín colorado este cuento se ha volado por la ventana que abierta te has dejado. Adiós cuento adiós.

sábado, 25 de mayo de 2019

LA GRADUACIÓN.

Ayer me sentí una reina poderosa, fuerte y con más ganas de cambiar el mundo que nunca. A pesar de lo que digan, a pesar de lo que ignoren, a pesar de los pesares de muchos que no llegan, que no viven, que no disfrutan si no encuentran las puertas abiertas. 
Hace más de diecisiete años hice mi primer compromiso vital, sacar a mi hijo adelante, a mi primer hijo. me volqué de lleno con lo mejor y lo peor de mi, porque en cuestión de vuelcos no hay términos medios, arriesgué todo y más, lloré hasta secarme, reí hasta parar y tener que reubicar cada uno de mis órganos, pero lo dí todo. Un experimento que nunca  sabré como va a acabar, porque si la naturaleza quiere el vivirá más que yo, como lo harán el resto de mis hijos y tendría que estar en su lecho de muerte escuchando sus arrepentimientos para saber que tal le ha ido, como hace balance de su vida.  Me gustaría que nunca se arrepintiera de nada, a lo hecho pecho y hacia delante, me gustaría que estuviera sereno disfrutando de la muerte y experimentándola como lo hiciera con la vida. Así me gustaría que fuera, así me gustaría que sucediera. 
Ayer se graduó y desde la butaca viéndole volví a disfrutar de nuestra historia, una historia de amor, de mucha pasión desde el momento que lo descubrí dentro de mi, pensé que tenía una especie de alien que se gestaba sin permiso, pero su pequeño latido dilataba mi cuerpo conquistando cada vez más territorio, teniendo no solo mi beneplácito, si no que mi vida estaba intensificada al 100 X 100 
porque respiraba, comía, dormía, soñaba y vivía con compañía plena, eramos dos en uno. Mi cuerpo ardía de amor, todos mis órganos, músculos, huesos solo tenían un fin, protegerle con la fortaleza más imperiosa que existe la del vientre materno.
Mi hijo me enseñó a descubrirme, a desnudarme, a quererme tal cuál, a redimir mis pecados y mis faltas, porque hice cosas mal, a veces le hablé mal, no estuve a la altura de la madurez en muchas ocasiones, lo utilicé para desahogarme sin saberlo. Mi hijo me enseñó a descubrirme sin tapujos, a valorarme, a quererme. Ayer se graduó y lo hice yo también en silencio, él era el protagonista indiscutible, estaba tan guapo, ninguna arruga en su cara ni en su traje, aunque si lleva cicatrices en el alma de las que no le pude defender y de las que espero que aprenda para vivir más y mejor y no sean un obstáculo para su felicidad. 
Ayer mi hijo se graduó y vi la vida pasar desde esa butaca, me sentí tan poderosa, un sol muy amarillo, muy radiante del que se despliega el primer rayo. Un rayo con mucho carisma y personalidad, con una sonrisa poco frecuente pero tan poderosa como para que se rinda el mundo a sus pies. Ayer se graduó mi hijo y aunque es simbólico el acto, el recogió su poder, un poder social, emocional que tendrá que gestionar muy bien, para sembrar amor, justicia para cambiar un mundo que promete ser muy distinto.
Ayer se graduó mi hijo el mayor. El lunes iré a trabajar pero ya no seré la misma ni el tampoco, porque el tiempo pasa y cada escalera que subes profundiza tu mirada, amplía tu historia, una historia de amor plena, radiante que ayer le dio alas. Las alas de las decisiones.¡ Buen viaje de la vida hijo!.