lunes, 24 de abril de 2017

LA PUBLICIDAD



La publicidad, ¿cómo nos quiere?, resulta que los coches generalmente es cosa de hombres, cuesta mucho ver en los anuncios de la tele una mujer al volante, claro que para que anunciar tantos caballos de potencia  con féminas es difícil cuando demostrado está que las mujeres son más prudentes que los hombres al volante y la mayoría va relativamente despacio en comparación con ellos,  preferimos gastarnos las multas en trapos u otras necesidades aunque luego vayamos pintándonos el ojo conduciendo, o los labios, porque no nos ha dado tiempo en casa. Mientras la mayoría de accidentes por exceso de velocidad tienen  como protagonista a los hombres, nosotras nos dedicamos con las prisas, los vetes y ven con los niños en llevarnos algún espejo retrovisor, aparcar a base del contacto con los coches de ambos lados, los dichosos restregones con las defensas, nada importante. Pero cuando estás casada de vez en cuando tu marido se queda mirando el coche y te pregunta ¿y esto?, ah ni idea le respondes,  ¿y la marca de la defensa?, no sé habrá sido en el Carrefour algún desaprensivo que no me ha dejado el teléfono, y así te pide todo tipo de explicaciones, ¡una lata!, cuándo estás todo el día de idas y venidas, peleándote en las rotondas e intentando mantener la calma mientras dejas al niño en el pabellón de deportes y te pitan, igual que cuando lo recoges.
Así que los anuncios de coches nuevos son para los hombres, ya lo vemos a diario, demuestran seguridad al volante, sentencian con cada gesto, con cada uno de los movimientos, son pura eficacia o así nos lo quieren vender, nosotras con la pareja, estamos condenadas a ser copilotos, y así lo sufrimos, y lo pasamos mal porque no nos fiamos del chófer.
Los productos de limpieza como no, son para nosotras. De vez en cuando colocan a un tipo como alternativa original, pero es un acoplado ese campo desgraciadamente es de nuestra propiedad.
Noticia del telediario: en Canarias las mujeres tienen afición por lavar  la ropa en lavaderos públicos, esto es muy fuerte. ¿Que afición es esa?, me temo lo peor, han hecho un experimento con señoras, y les han dado algo y las han puesto en el lavadero semiinconscientes, sonriendo y diciendo memeces, ¡Que fuerte!.  Mi  hobby es lavar en un lavadero, tengo una lavadora, ¿pero para qué?, con lo maravilloso que es estar dale que te pego a los nudillos, destrozandote las manos, total para lo que las utilizo.
Y luego tenemos el famoso anti picor vaginal, creo que no he visto jamás rascarse la zona íntima a ninguna señora, pero si me pongo a enumerar a señores que con las manos dentro o fuera de los bolsillos rascándose esa zona, no acabaría nunca. Cuándo se ponen nerviosos es lo primero que hacen, el picor genital masculino es una práctica habitual aceptada desgraciadamente por la sociedad, sin embargo si lo hacemos nosotras, que realmente pocas veces hay necesidad, pararíamos la circulación ,Sin embargo el picor vaginal se anuncia en la televisión con anuncios de lo más desagradables como que ocurriese de manera rutinaria.
Podríamos seguir con mil ejemplos como los de alimentación, colonias o compresas. En estos últimos nos presentan la menstruación de lo más happy, todo rosa, bailando y disfrutando de la vida a pesar de ser el mayor incordio del universo, y que el hombre que no la sufre, nunca lo entenderá, por eso tiene expresiones tan maravillosas,  ¿Qué estás con la regla?, que utiliza frecuentemente cuándo te enfadas por algo.

En fin que en la sociedad hay machismo, está claro. Pero lo de la publicidad en el año 2017 es increíblemente vergonzosa.



miércoles, 19 de abril de 2017

DE VIAJE



¡Que cosas las que ocurren en los viajes!, todavía recuerdo aquel viaje a Ceuta en autobús desde Madrid, el asiento el 13, ¿como no?, me tocó un saharaui, tenía una melena frondosa de un perímetro bestial, mientras estuvo en posición erguida no lo sufrí mucho, pero recuerdo como el sueño le podía y se iba tumbando en mi hombro, casi no me dejaba ver, me anulaba la visión izquierda, el frontal y apenas podía disfrutar del paisaje por la ventanilla. A base de darle golpecitos con el hombro, volvía a su posición de estar derecho, pero poco le duraba, así me tiré casi todo el viaje. Por aquel tiempo, se podía fumar, desde luego que no en los asientos de delante, pero eso no tenía traducción y allí que iba, cuando se despertaba un canuto se hacía de tamaño familiar. Recuerdo la primera bajada de descanso, no sabía ni como me llamaba, gracias a Dios no le dió por querer mantener una conversación por que no hubiera vocalizado ni una sola palabra. 
En la segunda parada, dijo el chofer del bus,¡ veinte minutos!, a los quince ya estaba yo esperando subirme al bus y sentarme, pero algunos de los pasajeros no aparecían entre ellos el saharaui. El chofer decidió poner el autobús en marcha y los dejó en tierra. A partir de ese momento mi vida cambió, pude disfrutar del viaje hasta Algeciras, sin que me picara el bigote por su mata de pelo rizada, las cosas de viajar en trasporte público, a veces tiene pequeñas pegas que te hacen tener un viaje realmente complicado.



martes, 18 de abril de 2017

El VIAJE SIN RETORNO



Me puse las zapatillas y empecé a correr con los cascos, al principio como siempre notaba el peso de las piernas, como una máquina mal engrasada, cuesta rodar, es pronto y me acababa de levantar, pero era la mejor hora para hacerlo, era como recargar en una gasolinera combustible para todo el día. 
Cuándo llevaba 7 kilómetros, me pusieron Grease, la canción de Sandy esa donde Olivia golpeaba con la puerta del descapotable a John travolta cuando veían una película en un auto cine, crucé la carretera y note un golpe, pero seguí corriendo, escuché pitidos de coches y giré la cabeza un batiburrillo de gente se agrupaba en la acera, al poco el sonido de una ambulancia, pero seguí corriendo. Me sorprendió que al poco tiempo volví a pasar por el mismo sitio, había mucha gente pero no me impedían progresar en mis zancadas, se llevaban a alguien en una camilla con el cuerpo tapado, pero seguí corriendo y de nuevo volví a pasar por el mismo sitio, entonces me dí cuenta que era un viaje sin retorno, era yo a la que habían atropellado, entonces se abrió el túnel luminoso  por el que debía pasar. Al final desperté de un intenso sueño, al día siguiente cambié el recorrido no fuera un mal presagio.


COMO DOS PIOJOS RESUCITADOS



Ayer fui con una amiga a tomar un vino, estábamos sin hijos, y fuimos a una de esas vinotecas que se han puesto de moda, decidimos quedarnos a picar algo, y pedimos de la carta una ensalada, pero la respuesta fue que la ensalada se sirve los fines de semana, algo muy normal en cualquier local de hostelería, claro y el cochinillo en Navidades. Nos levantamos, pagamos y nos marchamos, buscando la dichosa ensalada que calmara nuestro hambre y que nos permitiera tomar otro vino y no caer en el anonimato
Deambulamos por las calles, desérticas, ni un alma y eran tan sólo las nueve y media de la noche, parecían las seis de la mañana, no estaba ni el típico borracho, ese que estába en todas las reprimendas de tu madre de adolescente, cuándo llegabas más tarde de la hora que te ponía. ¡A esta hora solo hay borrachos y delincuentes!, pues nada, ni uno ni otro. 
Nosotras, salimos como los eclipses de luna, unas cuatro veces al año, y no somos exigentes, no pretendemos que esté George Cooney o Hugh Jackman en una terraza con la copa esperándonos, pero por lo menos que la terraza esté abierta. Te da coraje cuando puedes y te encuentras con ese ambiente close. Se nos ocurrían sitios mientras andábamos y nos lo  encontrábamos con las persianas bajadas. Cambiamos de rumbo tres o cuatro veces, para arriba, para abajo, y nada.  Al final, gracias a Dios, encontramos uno en el que los camareros estaban recogiendo la terraza, asomamos la cabeza y preguntamos si podíamos cenar algo. El camarero preguntó en la cocina y le dijeron que sí, nos sentamos en una mesita solas, con unas grandes cristaleras alrededor. Habían unos cuadros de imágenes de la ciudad, con una iglesia enorme que hicieron y nunca se abrió, mi amiga preguntó so bre la imagen y el camarero no sabía responder, me dieron ganas de decirle que eramos del programa el jefe infiltrado y que nos había decepcionado, pero me corté, era demasiado joven para tanta maldad. 
Pedimos una ensalada y un timbal de alcachofa con langostinos y pulpo. Como somos madres trabajadoras y amas de casa valoramos mucho sentarnos en una mesa y no mover una pestaña. Pero dentro de esa felicidad sabemos que hay sobre cada plato, en la ensalada lechuga iceberg de bolsa de supermercado, dos trozos de queso de cabra, y cuatro lonchas de cecina. Seguramente después de preparar ese plato el cocinero ha tenido que pedir la baja por estrés. En el segundo el dichoso timbal que preguntamos que era eso, nos respondieron que una manera de emplatar, otra palabrita de moda, ahora todo se justifica con que es la manera de poner la comida en un plato. ¡madre mía!, aquello era un revuelto en toda regla, alcachofas rehogadas con ajo, por supuesto de bote, y cuatro langostinos y tres cachos de pulpo, que hacía años que no veían el agua, vamos que podía ser conejo. 
Total que lo pasamos genial, hablando y riendo como siempre, quitando le importancia a lo que realmente no lo tiene, nuestra salida por el desierto, por una ciudad muerta, llena de persianas polvorientas bajadas y de un silencio sepulcral no natural a esas horas y con una Cantabria en plena vacaciones de Semana Santa. Quizás era lunes, un lunes con una maravillosa temperatura, Quizás nos faltó ser multimillonarias y que nos esperase un helicóptero para llevarnos a Lóndres o París. Sentadas en el restaurante cenando girábamos la cabeza hacia las cristaleras, y desde allí divisábamos la Torre Eiffel y por el otro lado veíamos el Big Ben,  eran  grandes ventanales  y el paisaje lo podía poner tu imaginación.
La verdad ,es que disfrutamos y no salimos de Torrelavega, ayer  la ciudad muerta. Y en las ciudades muertas siempre hay resucitadas y esas somos nosotras. No somos piojos, pero sí resucitadas de situaciones que han sido para habernos matado.






sábado, 15 de abril de 2017

SENTENCIA PARA LA IGUALDAD



Ahora, en el 2017 se reconoce en una sentencia la indemnización que debe pagar un hombre a su ex
mujer. Ya que su  señora, una mujer preparada que por mutuo acuerdo, tiempo atrás renunciara a su trabajo para poder dedicarse completamente a sus hijos y  al hogar. Un juez cabal, porque se puede ser juez y no ser justo, como miles de veces ha ocurrido, decide para la  igualdad, ese hombre tendrá que indemnizar a su mujer, por todo el trabajo realizado durante décadas sin remuneración, sin un ¡que bien lo haces!.
Recuerdo que mi madre dijo toda la vida que mi padre debía pensar que había un hada madrina que todo lo hacía en casa, y cuándo tienes ayuda, que todo lo hace esa ayuda, y lo único que hace esa aportación es que no te ahogues con tantísimo trabajo, pero sin horarios, ¿Cuántas veces son las 12 de la noche y sigues recogiendo, preparando comidas, planchando uniformes  y tu jornada laboral no remunerada no se acaba nunca.
Renuncias a cuidarte en muchos casos, los pelos de tus piernas no tienen una cita para depilarse, y tienes que hacer malabares para ir a la pelu y cuándo vas estas con el móvil pendiente por si tienes que salir corriendo, o te amarga la existencia que la cosa se alarga y la persona que está al cuidado de los niños se tenga que ir, no te relajas nunca.
Después de vivir con una dosis de excitabilidad y en un estado de alerta constante para salir corriendo ya estés en el trabajo, en la pelu, o en cualquier sitio, es muy difícil recuperar la relajación, no hay recompensa de ningún tipo, si la de ver a tus hijos crecer sanos y salvos, después de los encontronazos que te da la vida de ingresos en hospitales, pero gracias a Dios todos los finales hasta ahora han sido felices.
Recuerdo hace dos años, mi hijo el mediano se quejaba de un dolor abdominal, le mandé al colegio, pensando que era una treta para quedarse en casa, la sorpresa fue que hubo que ir al cole por él, y después de pruebas y más pruebas, lo ingresamos con urgencia para operarle de una peritonitis grave. ¡Que remordimientos! .Al salir de la operación el médico me dijo que no los tuviera  por haberle mandado al cole, que él lo hizo igual, y su hijo tenía el brazo roto.
Fueron 10 días de ingreso hospitalario, tuve que renunciar a empleo y sueldo, me pareció muy injusto por parte de la administración, un niño de diez años solo quiere que le cuide su madre, y no es de justicia que tengas que renunciar a tu sueldo cuando no te queda otra, me pareció vergonzoso.
Mi ex dedicó mucho tiempo a su trabajo gracias a la inversión de mi tiempo en casa, y es de justicia que eso lo contemple la ley, pero ahora con la igualdad todo se nos torna en nuestra contra. La igualdad implica que paguemos la hipoteca de la casa independientemente de los ingresos de cada uno, también implica que nos quiten a los hijos en una custodia compartida, a pesar de que estos convivan mucho tiempo con una persona desconocida o empleada, que nunca va hacer el papel de mamá, y que pongamos lo mismo para gastos extraordinarios, ¡es la leche! y ¿todo ese tiempo dedicado por el bien de la familia?, Ojalá hayan muchos jueces que lo contemplen así, porque es una realidad, y obviar la realidad no es justo, y así me parece que aunque vayamos cumpliendo años, dará igual que estemos en el año 3024, habrán cohetes para desplazarse en los trabajos, la casa se auto controlará sola, tendremos un robot que nos frote la espalda, y otro que saque al perro, pasearan por la calle cientos de mujeres embarazadas con hijos que no son suyos por que serán vientres de alquiler, y seguiremos igual con una sociedad hipócrita que lava su conciencia en agua turbia y contaminada.
Al igual que una enfermedad no se puede curar a base de protocolos, porque cada persona es diferente y las dosis y el modo de los medicamentos deben variar, y esto en muchos casos esconde la incompetencia de algunos médicos, que siguen dichos protocolos por pura inseguridad e ignorancia. En el caso de la justicia pasa lo mismo, no se pueden hacer las cosas por modas, ahora está de moda la custodia compartida da igual la situación que sea, y el resto de aspectos de una separación, esto también esconde la incompetencia de la justicia.

En fin más de lo mismo.






miércoles, 12 de abril de 2017

LAS NOTAS


Ultimo día del trimestre, nos plantamos en el final de la antigua segunda evaluación, ahora la cuarta, y a la vuelta de las vacaciones vamos por la tercera, actualmente la quinta.

Hoy damos las notas, el resultado en muchos casos de la coherencia con respecto all esfuerzo, muy pocos no han superado la asignatura, porque no han querido poder hacerlo, sabían que estaba a su alcance superarla, y eso ha sido su peor enemigo, la solución para no hacerlo, para comerse un fracaso sin justificación, por pura vageza, por desidia, por que no . Quizás les podía más la inercia de lo negativo.  algunos han vivido de rentas y han superado la materia sin problemas pero sin demasiado esfuerzo, eso implica que pasaremos a ser parte de una experiencia más que se olvida y deja poca huella, otros se han esforzado y se han superado, y lo han hecho con mucho mérito, han conseguido superar condicionamientos como la timidez, y limitaciones que pensaban que tenían,se han puesto de acuerdo en trabajar productivamente en grupo, y eso es fantástico, sacando lo mejor de cada uno para un bien común. Aunque algunos se han intentado camuflar dentro del grupo, pero indudablemente han sido arrastrados por el ansia del resto, el  éxito de la fuerza, de las ganas, y que bien lo han hecho. Han conseguido encontrar soluciones a los problemas que se planteaban en el recorrido del aprendizaje, y eso es una competencia muy importante en la vida.

Hacerse entender no es fácil y en muchos casos con sus discursiones lo han conseguido, déjales crecer con cierta libertad y despertaran un espectáculo de fuegos artificiales de creatividad propio de una imaginación que aprende a pesar de su revolución interna, de sus conflictos, de su rebeldía.

Así que el mundo es un objetivo a mejorar con un trabajo en grupo, donde las acciones conjuntas tienen una repercusión fuerte, donde la decisión eclipsa la duda, y endurece el camino, para que la pisada sea firme. Buscar soluciones es el despertar a un espacio sin miedo, donde siempre haya aire ventilado que nos ayude a respirar profundamente, y ser muy consciente del momento en el que vivimos.

  Mis alumnos se han adentrado en el mindfulnes, ya saben lo que es, han experimentado de modo consciente la función vital de la respiración, descubriéndola como un torrente de luz interna, que les ayuda a despejar la mente.

Hoy llegarán a casa, algunos muy contentos, otros menos, sabiendo que es la actitud que se espera de ellos después de esos resultados. Lo importante es que sepan que son notas no definitivas, y que ellos son fundamentalmente los que deberán cambiar los resultados con otra actitud y con esfuerzo, porque querer es poder, y la consecución de unos objetivos en el tiempo, se materializan en educación con los cursos, pero realmente esos tiempos los decidirá el alumno, por que por edad cronológica y naturaleza, tiempo es lo que más tiene. Y el tren pasará todas las veces que haga falta y ellos quieran.




AMOR TERAPÉUTICO



Ernestino ya estaba jubilado y vivía sólo, todas las mañanas hacía su recorrido habitual y siempre entraba en la farmacia de las chicas de oro, tres señoras entre ellas la farmacéutica que sobrepasaban los 60, pero que seguían en el negocio con ilusión y ganas, la clientela diaria del barrio se había convertido en gente de su vida, con ellos soltaban el chiste mañanero y opinaban sobre las noticias y el condenado tiempo, que si hace mucho calor, o demasiado frio, que si una ya no sabe que ponerse, tópicos que se debían más al sobrepeso de la edad que al tiempo, pero el caso era decir algo, y sonreír, a pesar de que sabían que la farmacia tenía efectos paliativos contra el dolor físico de los achaques, y también psicológico contra la soledad.
Ernestino iba a tomarse la pastilla de la tensión era la manera de que no se le olvidase, ellas se la daban y acto seguido iba a tomar el descafeinado al bar de la esquina.
A Ernestino le gustaba Doña Esperanza, la farmacéutica, era una mujer con carácter y siempre tenía una respuesta contundente, a veces detrás de la última palabra iba un punto que te caía encima como una losa y te impedía respirar y responder, pero a Ernesto le iba el mambo, cogía aire y le replicaba, a ella le hacía gracia, pero nunca dieron el paso de tomar un café o cualquier cosa con tal de llegar a más.
El, llevaba ya semanas que quería echar el anzuelo, pero no se atrevía, entonces se le ocurrió una idea. Era la mañana de un jueves de primavera con un sol imponente como ella, espero entrar en la farmacia un poco más tarde de lo habitual, cuando sus dos empleadas se iban en un pequeño descanso a tomar un café. Estaba nervioso y eso no era propio de su edad, pero lo estaba como un adolescente que va a pedir salir a alguien, entró, se le hizo eterno llegar hasta el mostrador, ella le miraba con una sonrisa sincera como todas las mañanas, el solo quería no tartamudear, y al final cuando llegó al fin al mostrador, ella le dijo:
-          Ernestino, hoy te toca tomarte la tensión, si quieres ves a tomarte el café y cuando lleguen las chicas te la tomo en la salita.
El respondió:
-          Estoy de acuerdo, pero también necesito una caja de profilácticos.
Se hizo un silencio sepulcral, Esperanza apretó los labios mientras se le agrandaban los ojos y se convertían en círculos perfectos.
El caso fue que Doña Esperanza no quiso preguntar el número de unidades y le dio la caja de 10, para la broma  sobraba.
El se fue a tomar el café y a la vuelta, cuando le tomó la tensión en la salita, le apretó tanto el brazo que le faltó poco para hacerle un torniquete.
Doña Esperanza se lanzó, diciendo:
-          ¿No sabía que tenías pareja?.
Ernestino respondió:
-          No tengo, pero me hace ilusión tener esta caja en casa, porque eso significa que cuándo pienso en ti, tengo ganas de hacer el amor, ya hace años que te deseo, y como no se como hacerlo se me ocurrió que me vendieras una caja de condones.

Ella le dijo:
-          No sé lo que te durarán los diez condones, pero si sé que mañana les cambio el turno a las chicas y cuándo vengas por tu pastillita de la tensión nos iremos juntos a tomar ese café, y después Dios dirá, si ha de ser será y te aseguro que no me faltarán razones.