domingo, 11 de abril de 2021

LA CASA DE ENFRENTE

 No recuerdo, cuándo fue la primera vez que vi a Esther columpiándose desde el ventanal del salón, pero a partir de ese momento no dejé de verla nunca. Tenía apenas cuatro años cuándo le pregunté a mi madre quién era esa niña que siempre estaba en el columpio. Su respuesta fue otra pregunta ¿Qué niña?. Ella no la veía, estaba claro que era cosa mía y de nadie más. 

Un día le dije que si podía bajar a jugar al columpio y me dijo que sí. Las palabras tranquilizadoras de la pediatra la relajaron. Cuándo mi madre le contó lo del columpio, Carlota le dijo que era normal que las niñas y niños se hicieran amigos imaginarios. 

Desde arriba mi familia veía como hablaba sola con el columpio de al lado, no sabían que para mí era real, tan real que se volvió imprescindible, siempre bajaba a jugar y hablar con ella. Tenía un precioso pelo oscuro recogido en una coleta despeinada, unos ojos grandes y una mirada penetrante y chispeante igual que sus movimientos. Nos contábamos todo. Ella iba vestida diferente al resto de las niñas, su vestido tenía encajes, lazos y era bastante repujado. Tenía la piel blanca como la nieve y sus manos un poco sucias eran suaves como el terciopelo de los vestidos que mamá me ponía en navidad. 

Me contó que su padre y ella tuvieron un accidente mientras su madre viajaba en el Titanic, un barco que se hundió. Su padre se marchó al cielo pero ella no quiso irse y se quedó esperando a su madre en los columpios. Todos los días su padre la llama ¡Esther!, ¡Esther! y ella va para explicarle que no se irá hasta que aparezca su madre. 

Hablábamos de la escuela, la suya era muy divertida había niños y niñas de todas las edades y se lo pasaban muy bien, aunque la profesora tenía muy mal genio y a veces les azotaba con una regla o les castigaba de rodillas con los brazos extendidos y dos libros que pesaban demasiado, si se les caía les daba un reglazo. ¡Que dolor!, gritaba yo, imaginándome el impacto de la regla de madera .

Había un misterio muy grande en ella, nunca se cambiaba de vestido, ni de peinado, nunca se lavaba las manos y tampoco se ponía enferma. Mientras se columpiaba cantaba siempre una canción muy pegadiza sobre la guerra y el amor, que por lo visto le cantaba su madre y lo curioso es que mi madre me la cantaba también por que a ella se la había cantado siempre mi abuela.

Con ella aprendí a jugar con el viento y las hojas, me gustaba jugar a tensar nuestros brazos y girar a toda velocidad.

Fui creciendo y ella seguía igual, tenía siete años y siempre mantenía esa edad. 

Un día le conté a mamá todo lo que me había contado y se quedó sorprendida. Esa casa perteneció a mi abuela, allí vivía con su marido y su única hija me dijo. Un mes antes de que ocurriera lo del barco en abril de 1912 . Un matrimonio inglés  conocedor de las habilidades de mi abuela cómo modista. había solicitado sus servicios para hacerle una colección de trajes y vestidos ya que se dirigían a Nueva York para participar en un enlace de la alta aristocracia. Ella viajaba con ellos, pero  en un camarote para el servicio. En la madrugada del día 14 de  para el 15 de abril el barco chocó contra un iceberg en el océano atlántico. Fermina que así se llama mi abuela cogió ante la urgencia solo la foto de su marido y su hija de siete años y subió al bote número ocho. Allí fue rescatada. Las paradojas de la vida, quisieron que cuándo volvía hacia España, se enterase del accidente que tuvieron su esposo y su hija al caer por un puente en una embestida por la subida del caudal del río. 

La abuela nunca quiso volver a esa casa. Cuándo viene a comer los domingos llora en la ventana desde la que se ve el columpio. Cuándo te ve a ti hablando abajo se emociona, te ve mucho parecido con la hija que perdió.

¿Y que pasó después?. Pregunté nerviosa. Mi madre me contó que mi abuela conoció a mi abuelo, en el banco, cuándo fue a arreglar todo lo de la herencia de su marido, se hicieron amigos hasta que cinco años después se casaron, se fueron a vivir al otro lado de la ciudad. Me tuvieron a mi y yo muchos años después te tuve a ti. 

¿Mamá, el domingo viene a comer?, podré hablar con ella. ¿podré hacerlo?. Mejor no, respondió mi madre. Ella nunca se recuperó de la perdida y este suceso tan misterioso puede revolverla mucho.

Ese domingo, mi abuela vino a comer y me sentí más cerca que nunca de ella, quería contarle tantas cosas misteriosas que ella podía resolver pero mi madre no me dejaba. 

Esa tarde, bajé a los columpios y estuve con Esther, mi mejor amiga. Lo pasamos genial.  Hablamos y hablamos, reímos  como si no hubiera un mañana.

 De pronto mi madre me llamó, subí a todo correr, me dijo que la abuela se había quedado dormida para siempre. lloré mientras me asomé a ver a mi amiga y la vi de espaldas con mi abuela. Se iban juntas. No hubo más veces, no hubo mas encuentros pero me quedó la paz de haber conseguido terminar uno de los puzles más difíciles que había encarado hasta ahora. La vida y la muerte me sorprendió como nunca nadie lo había hecho y me pregunto: ¿Cómo pude estar en dos mundos ?. Quizás algún día me reuniré con Esther y con mi abuela Fermina. Quizás nunca se marcharon y siguen a mi lado, en silencio. 

A veces veo el columpio moverse y bajo corriendo y me siento al lado. Siento paz, tranquilidad y una serenidad que me da la brisa de ese viento que compartimos durante tantos ratos maravillosos.



sábado, 10 de abril de 2021

EL TREN DE CERCANÍA Y EL DE LARGO RECORRIDO

 Parecía caminar pero no daba ni un solo paso, 

entre la gente se iba quedando atrás, adormecido

por un ritmo al que no se adaptaba, se encontró un amigo banco y se sentó en él. Al principio lo despreció, solo servía para hacerle sentir más inútil, le permitía y le consentía abatirse, recogerse en el camino, quedarse paralizado con el sonido de algunos gritos, taladradoras de las obras de edificios cercanos, los coches pitando, el sonido de las ambulancias, bomberos y policía. Desde ahí miraba los pasos de la gente, rápidos, tirando de la mano de los niños, prisas muchas prisas por llegar, por volver, por coger, por tener, por acumular, por acabar cuánto antes, para seguir haciendo, para seguir dormido hasta volcar y despertar al sueño en una cama que por la mañana el despertador escupe a un nuevo sometimiento y un día, otro y otro más. 

No tengo tiempo se dijo, no tengo suficientes horas, tengo mucho trabajo, no llego a final de mes, no me dan pausas ni respiros. Y lo que veo no me gusta y lo que enciendo me apaga y lo que me apaga me consume. 

Para en ese banco y se da cuenta que respira pero no oxigena, que mira pero no ve, que el sol late pero sus rayos no llegan a calentarle. la vida se cuela por mil agujeros, por cientos de rendijas, por millones de fisuras. 

Siente un nudo en la garganta, otro nudo en el abdomen, siente peso en su cuerpo y un desorden en su cabeza. Decide echarse, alguien se acerca mientras le pregunta si se encuentra bien. Le responde que sí, no tiene fuerza para explicaciones, descansa unos minutos y se pone en pie. Vuelve a la estación de tren, se quedó mirando a cada viajero, sus pasos, sus gestos, su tono de voz. Escuchó los anuncios de las llegadas y salidas de cada tren. Se fue a la ventanilla de billetes y le dijo al vendedor que le diese un billete de tren. ¿A dónde se dirige?. le preguntó. No lo sé le contestó. Deme un billete de tren, da igual dónde sea, pero no me diga el destino por favor. Cuándo se lo dio, leyó Valencia y hacia el andén se dirigió, solo le quedaban cinco minutos.

Se subió al tren, tardó tres horas cuarenta y cinco minutos, bajó y se sentó en otro banco con el desconcierto de no saber que hacer ni dónde ir. Al minuto empezó a andar dirigiéndose a la ciudad de la ciencia y al oceanográfico, allí pasó todo el día, paseó por la ciudad nocturna, disfrutando  de la luz penetrante del mediterráneo, se dio un baño en la playa y acarició el horizonte con sus manos. Al salir dibujó la luna llena con su dedo índice y contó estrellas, tantas que se quedó dormido en la suave arena. 

Se despertó con el canto de un gallo, en su cama, vio las estanterías de su cuarto y el viejo armario que le dio su madre. ¿Había sido un sueño? pensó, se duchó y se vistió rápido, tenía que coger el cercanías para llegar a trabajar. Después de desayunar y coger su mochila y su portátil, corrió hacia la puerta y en la mesa de la entrada encontró un billete de tren  de vuelta de Valencia del día anterior, junto con la entradas del oceanográfico y de la ciudad de la ciencia. 

¿Por qué faltaste ayer a trabajar?, ¿Por qué no avisaste?, le preguntó el jefe, Puso como excusa una subida repentina de fiebre que le tenía cao en la cama.  Pero la realidad solo la sabía su mente, esa que siempre le escondió a su cuerpo lo que pensó, lo que hizo, de que escapó o de quien quiso esconderse.  

Quizás de él mismo.




sábado, 3 de abril de 2021

¡MAMÁ, CÚRAME!

 Se cayó y se miró la rodilla, se asustó al ver que se rasgó la piel y de que brotaban gotitas de sangre muy muy roja. Corrió hacia su madre y le dijo: - ¡mamá, cúrame!. Aquello le dejó una pequeña cicatriz que olvidó sin más. Pasaron los años y hubo más caídas, tatuajes a modo de cicatriz que su cuerpo quiso guardar en su memoria, homenaje a esos momentos en los que aprendió a montar en bicicleta, monopatín y otras hazañas memorables, siempre seguidas de un ¡mamá cúrame!. Ese mamá cúrame era una cura en sí mismo, ahí estaba ella para darle abrazos y besos, arrumacos y carantoñas.

Años después conoció un nuevo dolor, más profundo y desolador. Algo que retumbó no solo en su cuerpo si no en todas sus entrañas. Mamá se marchó al país de nunca jamás, a ese lugar que el visitaba todas las noches en sus sueños, dónde la veía resplandeciente con su cabello largo, ese que él sujetaba con fuerza, cuándo ella lo sostenía en su regazo. Le costó mucho volver, cada mañana al despertar buscaba un nuevo sueño, pero el día pedía paso y tenía que afrontar la realidad de vivir sin ella. Al partir, le dejó en un puerto nuevo, desamparado dónde ya no podría acudir a ella y tendría que buscar el consuelo en su propio pecho, pero el calor nunca fue el mismo.

El desamor de pareja, le abrió el pecho de par en par, su cuerpo convulsionaba de nuevo en la inestabilidad de haberlo perdido todo, se perdió en la batalla del miedo. Esta vez gritó y gritó ¡ Mamá cúrame, mamá cúrame! pero el silencio abría una ventana mayor a la desolación. 

Llegó la noche y el cansancio le sumió en el sueño del país de nunca jamás, borracho de dolor y humedecido por las lágrimas, notó un calor muy agradable que le envolvía, que le mecía, le susurraba te quiero, ten valor, todo pasará. Él se agarraba a su pelo, tan suave y mágico, ese mechón que siempre le daba tanta seguridad. Su madre seguía abrazándolo mientras le decía que descansara, que volvería a ser, a corretear sin miedo a pesar de las heridas. La vida fortalece tu corazón, mientras le susurraba ¡ eres invencible!, puedes con todo.

¡ Mamá, cúrame!... Se quedó profundamente dormido. Al despertar, se dio cuenta de que tenía la mano derecha cerrada con fuerza, al abrirla vio un mechón de pelo, su olor y suavidad no le dejó dudas, era de su madre. La señal de que nunca se había ido. 

¡Mamá, cúrame!...siempre hijo, siempre.



 

CUÁNDO EL ALMA PIDE CALMA

 Cuándo el alma pide calma y desarma la acción, se encierra en la penumbra, se desactiva y se pone en modo avión. 

Cuándo el alma pide sosiego y deja de escuchar, de ver, de oír, de hablar y de tocar. Entonces la mirada se vuelve detrás de los ojos, se envuelve de oscuridad.

Cuándo el alma pide un ¡basta ya!. Basta de lo demasiados y de los insuficientes, basta de los debes, de los atiende. Basta de escucharlo todo, de no callar, de hablar sin reparo y de decir sin más.

Basta de correr con la prisa, de moler el tiempo, de romper las pausas, de malcriar los momentos. De pisar y pisar sin saber qué aplastamos, de agotar los respiros y consumir los suspiros.

Cuándo el alma pide calma , me pierdo en las voces de un desierto interno que recorro sin prisa. Dónde la brisa son susurros de agua salada. Dónde no ando, solo vuelo entre bancos de arena dorada. 

Aquí los pájaros pían canciones de amor y el sol se hermanó con la luna para lucir sin abrasar y rondarte sin perseguirte.

Aquí no duele nada, el dolor camina embriagado por la dicha de tanto amor, ese amor primaveral que florece de todos lados, de cada rincón, de cada emoción.

Que no me llamen, cuándo el alma pide calma. 


Cuándo el alma pide calma, siempre me vengo aquí.



sábado, 13 de marzo de 2021

LA ÚLTIMA LLAMADA

 Sabía que podría ser en cualquier momento. Cuándo me despedí de él, supe que era para siempre, supe que aquí ya no le vería más y que sería en el túnel de luces, en el camino del tránsito de la vida a la muerte cuándo seguramente viera de nuevo su rostro, sus brazos abiertos para abrazarme, esos brazos que en vida nunca tuvieron un momento para quererme o amarme plenamente. Nunca tuvo la culpa, en su cuerpo grabaron a fuego el desamor, la distancia, la crueldad y el desapego, no tenía recursos para susurrarme un te amo que me llenara el alma. 

Pero yo le amé  y le odié con la inocencia plena de mi cuerpo y alma. Siempre le miraba con el deseo de ser arropada por sus grandes manos, por su fuerte pecho. Soñaba con su tiempo, quizás los sueños siempre se cumplan pero ese en concreto será en otro momento sin tiempo, sin cielo, sin tempestades ni recelos. 

Aquel día le llamé sabiendo que era el último, se puso con genio en su voz. Deseaba fumar de nuevo y le invité a hacerlo. Me dijo que se lo decía porque sabía que se iba a morir.... y así fue, esa misma noche.

Me acordé de uno de nuestros últimos momentos, cuándo me senté con él en el sofá y mirando su mirada cansada, me dijo que no había sido un buen padre, que lo sentía. No tenía nada que perdonarle, el no supo recuperarse de una infancia triste, muy triste y la arrastró como el peor de los castigos. ¿Quién era yo para juzgarle?. Le contesté que lo hizo lo mejor que pudo. 

Esa noche se dejó su cuerpo, su coche, su barco, su maqueta de trenes, su último paquete de tabaco, su perro que días más tarde hizo lo mismo y se marchó con él. Se lo dejó todo, su tristeza, su autodestrucción, sus viajes, sus conflictos con el tiempo, sus inseguridades y sus complejos. 

Navegó por el aire y cruzó el estrecho, se difuminó entre las nubes y los claros de un poniente intenso.

En la última llamada le dije que fumara de nuevo y el supo que se iba a morir esa misma noche. Se fumó su vida en cada uno de los casi ochenta cigarrillos diarios que colapsaron su cuerpo, se fumó mi infancia y la de mis hermanos, se fumó su matrimonio y la oportunidad de ser feliz. Esa oportunidad de la que nunca fue consciente que existía. 

Cuándo mi sueño se cumpla, te sentiré cerca, libre de esos grilletes que nunca te dejaron vivir.



domingo, 7 de marzo de 2021

HABITOS SALUDABLES: A TRAVÉS DE TÍ .

CARTA A LOS ABUEL@S:

 Hola soy Carmen, la profesora de Educación Física de su niet@, gracias por ayudarme a hacer este trabajo tan importante y colaborar con su miet@ para tener el testimonio de una persona tan importante como usted, que ha vivido tantos años, tantas cosas y conocer otra visión personal de la historia a través de usted. 

Recuerdo a mis abuelos con mucho amor y cariño, sobre todo a una de mis abuelas con la que la vida me dejó compartir muchos ratos de charlas interesantísimas sobre su infancia, su juventud, la familia, la madurez y su desarrollo intelectual y personal. Aprendí mucho de sus palabras, de su mirada tierna y afectiva, de esa protección de la que me hizo partícipe siempre. Comprendí dialogando con ella, muchas de sus elecciones, que de otra forma no hubiera entendido.

Gracias de todo corazón. Este trabajo es un proyecto siempre mágico, entre generaciones, dónde el nieto aprende como es la vida sin tanta tecnología, a veces con carencias, otras con perdidas familiares como la de hermanos pequeños. Aprenden cómo eran las relaciones de amigos, cómo se conocían las parejas, cómo se divertían de pequeños y disfrutaban del tiempo de ocio. la escuela, los estudios, las actividades profesionales, la actividad deportiva, cómo se desarrollaba la vida familiar, las responsabilidades familiares, la alimentación. Cómo vivieron los acontecimientos socio políticos de la muerte de Franco, de la transición, las crisis mundiales, los atentados de Eta, el golpe de estado, el terrorismo yihadista de las torres gemelas o del 14 de marzo del 2004. Un sinfín de cuestiones tan interesantes y enriquecedoras que hacen que este trabajo no sea uno más. Hacen que este proyecto sea realmente mágico. Mil gracias.


APARTADOS DEL TRABAJO:

Hola chic@s: 

Os voy a dar una guía para hacer el trabajo, pero eso no significa que teniendo en cuenta esta guía lo podáis hacer cómo queráis. Hacerlo con mimo y mucho amor, podéis poner fotos simuladas o fotocopias de las reales. Hacerlo en formato vídeo, decorarlo con dibujos acordes al contenido...

Buscar un sitio confortable, una luz agradable, una mesa con un té o café lo que más le guste a vuestros abuelos, no tengáis ninguna prisa, va a ser un rato mágico donde vais a viajar a diferentes épocas y a nutriros de afectos y conocimientos. Os va a ayudar a desarrollar la empatía, el amor, la compasión y la comprensión, vais a alucinar con maravillosas anécdotas y aventuras, con otros modos y medios de relacionarse. Con un mundo de arraigados valores y principios. Se os abrirá el corazón como nunca se os a abierto y habrá una conexión y una complicidad alucinante.

LOS ABUELOS Y ABUELAS SOLO RESPONDERÁN A LO QUE QUIERAN, NO LES INSISTÁIS, MI INTENCIÓN ES QUE APRENDÁIS DE ELLOS Y ELLOS PASEN UN BUEN RATO CON VOSOTROS. 

¿Cómo empezar?

Con un biografía general de sus vidas: desde el nacimiento hasta la madurez, justo dónde están ahora.

Pasando por las fases de la pubertad, adolescencia, juventud, adultez y actualidad. 

Lo más interesante son las anécdotas. Es importante que los abuelos/as cuenten lo que quieran contar, que se sientan muy cómodos, podéis redirigirles (con alguna pregunta o pasando a la siguiente fase, sea la infancia, adolescencia...)cuándo se pierdan ya que eso nos pasaría a todos los que intentemos rememorar nuestra vida. 

Tener en cuenta un poco en cada fase los aspectos:

- de juegos , actividad física. Tipos de juegos en la infancia. Si ese juego viene con una canción y el abuelo o abuela se acuerda, por favor recogerla o gravarla.

-  Aspectos relacionales o de comunicación familiar ( responsabilidades dentro de casa, entre hermanos, tiempo de juegos con los padres, relación con los abuelos, anécdotas que le contaron los abuelos de la guerra y la posguerra y de otras cosas)´

- Relación con los amigos, cómo se conocían a las parejas.

- estudios y escuela. (relación con el profesor, con los compañeros de clase)

- economía, administración. (cómo era el consumo en esa época en contraste con la actualidad).

- Ocupación del tiempo libre. 

- la tecnología. (medios de comunicación como el correo por carta, teléfono...)

- la alimentación y las labores de casa ( ¿Cómo era el tipo de alimentación en su hogar?, ¿Qué aparatos de limpieza ayudaban en las labores de casa?.)

- Cómo era la provisión de alimentos ( si tenían campos de cultivo). La diferencia con los alimentos en la actualidad, los envoltorios, ingredientes...

- la sanidad (el nivel de mortalidad era mucho mayor que el de la actualidad), las vacunas, la mortalidad en los partos, la enfermedad infantil (enfermedades que en la actualidad están erradicadas).

- ¿Cuáles fueron los acontecimientos políticos y sociales de la época que más le afectaron?, ¿Cómo los vivió?

Otras preguntas:

- ¿Qué te inquieta de los acontecimientos de todo tipo que ocurren en la actualidad?

- ¿Qué opinión tienes del comportamiento  y actitud de los jóvenes?

- ¿Qué te parece la educación que se da en las familias en la actualidad?

- ¿Te parece que se les prepara bien para afrontar un mundo lleno de retos intelectuales, emocionales y afectivos. A un mundo de vertiginosos cambios, dónde la inestabilidad en los puestos de trabajo fuerza al individuo hacia la adaptación y preparación continua para afrontar los continuos retos.

- ¿ Cómo afrontar el estrés y la ansiedad que inunda a los seres humanos en la actualidad?

- Lecturas de libros que hayan releído, que más le hayan  gustado, ayudado y que recuerden siempre. 

- ¿Quién o quiénes han sido sus maestros o mentores de vida? ¿y por qué?

-¿Que te ha enseñado la vida abuel@?

- ¿Qué es para ti la felicidad?

- ¿Qué hechos o cosas te han dado realmente felicidad?

- ¿ Que propósitos u objetivos han dado sentido a tu existencia y le siguen dando sentido?

- Si volvieras a vivir de nuevo, ¿cambiarías algo?

- ¿Cómo superaste las crisis personales?

-  Abuel@, ¿Qué consejos me darías para vivir plenamente, feliz y tranquilo?

- ¿Qué es para ti el amor?

- ¿Cómo gestionar los fracasos de cualquier índole?

- ¿Cómo encontrar la paz con uno mismo?

- ¿ Que es para ti un vida saludable? ejercicio físico, alimentación equilibrada, descanso pleno, gestionar bien las emociones, equilibrar el pensamiento, gestionar bien tu tiempo, rodearte de personas con energía positiva, que te sumen y no resten. 


Daros las gracias por afrontar este trabajo con ilusión. ¡ Ojalá sea la misma que la mía al plantearlo. 


ASPECTOS DE FORMA DEL TRABAJO:

- Si el trabajo es escrito. Os ruego que lo hagáis con sumo mimo, es decir con portada (dibujo, foto, frase filosófica buscada acorde con el contenido citando al autor. Por ejemplo Si nada nos salva de la muerte, que el amor nos salve de la vida. Pablo Neruda. Folio en blanco y seguido los folios con la biografía, después las preguntas seleccionadas para hacerle la entrevista (es importante que sepáis jugar con los silencios para dejarles recordar, no interrumpirles, ni cortarles para introducir de forma apresurada otra pregunta). Si vuestros padres están por allí, durante el rato de la recogida de información, pueden ser de gran ayuda para enriquecer el contenido, ya que ellos vivieron junto a vuestros abuelos en la infancia y resto de etapas.

A lo mejor tenéis que fraccionar los ratos porque son muchas las preguntas y es normal cualquier persona se cansaría, recordar a veces es agotador, ya que arrastra muchas emociones.

Para finalizar podéis recoger refranes, dichos, frases, coletillas que toda la vida les han acompañado. un folio en blanco o buscar como finiquitar el trabajo de la manera más bonita (depende de vuestra creatividad).

- Si el trabajo es en vídeo, os sugiero que busquéis un entorno bonito y relajante para hacer la entrevista y escuchar su biografía. El vídeo tiene que estar bien editado, que se escuche bien su voz y la tuya cuándo intervengas. Podéis poner música suave de fondo, intercalar fotos o imágenes que apoyen los testimonios en las diferentes etapas. En realidad, un cortometraje con la vida de vuestros abuelos.

- En cualquiera de las dos opciones, tenéis que poner cualquier fuente consultada ya sea internet o documentación impresa, nombrando edición y autor.

LOS TRABAJOS SEAN EN EL FORMATO QUE SEA, SE DEVOLVERÁN A TODOS LOS ALUMNOS, PARA QUE LO TENGAN LAS FAMILIAS. ADEMÁS SERÁ UN BONITO REGALO PARA EL O LA PROTAGONISTA QUE OS HA AYUDADO TANTO A HACERLO. 

MUCHÍSIMAS GRACIAS Y OJALÁ DISFRUTÉIS MUCHO EN SU REALIZACIÓN. 

BESOS PARA TODOS Y TAMBIÉN  PARA TODAS LAS FAMILIAS.

CARMEN.



A MI ABUELA CARMEN MORENO NADAL. GRACIAS POR TODO LO QUE ME REGALASTES CON TUS SABIAS PALABRAS.

DESDE EL OTRO LADO

 Me filtro por tu lagrimal,

me empaño de la humedad de tus ojos.

De tus infinitas razones para no razonar,

para ver el mundo como una amenaza.

Te sientes tan pequeña, tan frágil,

que tus ojos vibran perdiendo luz y color.

Quiero darte armas compasivas,

quiero darte fuego que avive tus fuerzas,

quiero darte seguridad para afianzar tus pasos,

quiero darte voz para que cantes bajo la lluvia,

bajo la tormenta, los relámpagos, la incertidumbre.

Quiero que te ames en cada paso, cada segundo,

quiero que te mires como miras a un niño perdido,

que te tiendas los brazos, que te des calor, 

que te mezas en la alegría y también en el dolor. 

Tú sufrimiento inocente enciende el volcán , 

ese que hay en mi, silenciado por mis mantras.

Quiero que no te des la espalda, 

que no envenenes tus palabras, 

que no te quemes en las culpas, 

que dejes crecer tus disculpas,

y todos los agradecimientos por ser tal cual eres.

Un ser perfecto, libre, lleno de vida y con un potencial infinito,

que no deja de prepararse y crecer, para manifestar toda su 

maravillosa grandeza.

Y estaré esperando con mi volcán silenciado para que seas tú, 

una más de tantas, que con su personalidad y carisma llene el cielo de 

esa luz y color que solo crean las buenas personas, 

tanto en la tierra, como en el cielo lleno de estrellas.

TE AMO POR SER TAL CUAL ERES.