sábado, 13 de enero de 2018

Y SI FUERA ELLA.

Y SI FUERA ELLA
No encendería la televisión, ¡para lo que hay que ver!
Y SI FUERA ELLA
No me pararía con lo indeseable.
Y SI FUERA ELLA
No dejaría de pisar fuerte.
Y SI FUERA ELLA
No volvería a mirar hacia atrás.
Y SI FUERA ELLA
No miraría nunca al suelo.
Y SI FUERA ELLA
No me enfrentaría jamás al diablo.
Y SI FUERA ELLA
No diría nunca más sí, sin querer.
Y SI FUERA ELLA
Clavaría la vista en lo que me gusta,
Y SI FUERA ELLA
Disfrutaría del aire que respiro
Y SI FUERA ELLA
Me comería a besos a los que quiero.
Y SI FUERA ELLA
Dejaría pasar la tormenta,
disfrutando eso sí de la lluvia y de los truenos.

martes, 9 de enero de 2018

LA MARI.

La Mari, tiene 85 años, y una hiperactividad de flipar, no para quieta, va corriendo de oferta en oferta, lidl, día, carrefour... siempre por el 3x2, es de la guerra civil, y de la posguerra, pasó mucha hambre y entre sus neuronas, unos axones que transmiten continuamente la información de que la despensa tiene que estar a tope, hambre nunca más. En su  congelador no hay cabida para nada más y por si acaso tiene  otro en el trastero de gran tamaño, siempre soñó con cargarse a su marido y congelar  lo y mantenerlo en  el fondo del aparato, pero le sobrevino un cáncer que terminó con el Emiliano.
En fín tenía la inquietud de que nunca le faltase nada,  por si viene alguien, por si el estrecho se pone bravo y  se queda aislada de la península o de si hay un ataque nuclear o de cualquier tipo, siempre habrá comida que llevarse a la boca, es una necesidad y  ¡no hay más que hablar!.

Ha sido una mujer de bandera, de esas cuyas curvas te llevaban al paraíso. Llegó a Ceuta para acompañar a una de sus hermanas que se echó novio en Ceuta, y conoció a Emiliano, le prometió el oro y el moro, pero todos los hombres son iguales, le salió mujeriego, cazador de perdices, de jabalíes, y sobre todo de conejos, esos  que a la Mari le produjeron picores en los bajos, y de los que se sentía ruborizada cuándo iba al gine y le decía que era por transmisión sexual, ¡Que verguenza!, y para sus adentros pensaba ¡santo hijo de puta!. La pomada que le recomendó la farmacéutica de su barrio no necesitaba receta pero eso no le servía, esto no eran hongos, eran bichos asquerosos que gratuitamente se los pegó su marido después de pagar caro que se lo contagiasen.

Menudo negocio hizo casándose por amor, él nunca apreció lo que tenía en casa, y ella harta se cerró en banda, pero ya era tarde le hizo seis hijos que ella crió sola, sin apoyo sin estima, sin descanso, recibiendo de él despecho por ser una madre entregada, por no saber recuperarse de cada parto, por no tener tiempo de arreglarse, y por no querer echar polvos cansada, imaginándose que estaba con otro, con alguien que le aprecia, que la quería, y que la deseaba y no  para desahogar, si no por que la amaba de verdad, como esos príncipes que protagonizaban los cuentos que le contaba de chica su vecina Loli, cuando su madre no estaba y era ella quién la acostaba, con esa dulce voz que parecía que tenía música, ¡que decepción!.
La historia sigue...

domingo, 7 de enero de 2018

EL TREN

En la puerta del vagon número 3, dejas besos, abrazos, caricias. Literalmente un vacío que se monta contigo. 
Dejas el hasta cuándo, el si Dios quiere, el quizás nos veamos de nuevo, el ya veremos. 
EL tren se pone en marcha y te rompes como un puzzle de muchas piezas. 
Tienes un largo viaje para recomponer te y salir por la puerta del vagón número 3 de una sola pieza, esperando volver.

viernes, 5 de enero de 2018

LOS RECORTABLES. A Diana QUER

Somos como RECORTABLES, vivimos el momento, disfrutando de todo lo que la vida nos propone, aunque a veces nos produzca sufrimiento, por que mientras vives la vida se va recortando, pero cuando tienes 18 años como Diana sientes que te queda tanto por vivir, lo haces con un excedente de energía, sonríes y lloras con pasión, como todo lo que se suele hacer con esta edad, sin miedo a la muerte. 
Así volvía Diana, felíz de una noche de fiesta, de jolgorio y diversión, confiada regresaba a su casa, con su móvil otro miembro más de su cuerpo que no Le sirvió para defenderse, su paso era el de una bella joven con una preciosa sonrisa esa con la que prometía comerse el mundo. PERO todo se truncó, apareció el monstruo, una máquina de abusar, violar y matar, capaz de arrebatar la vida de alguien tan inocente sin ninguna piedad. UN MONSTRUO Que Le borró la sonrisa para siempre, a ella y a su familia. ¿Como indemnizar a la familia?, ¿cómo devolverles la sonrisa?, ¿cómo calmar ese sufrimiento?. Sabiendo que este tipo de monstruos son reincidentes, no hay terapia para tanta crueldad.
SE Me ocurren muchas torturas pero ninguna tan dura e irreversible como la que están sufriendo los padres de Diana. 
Los monstruos no pueden estar libres, ya salen en nuestras pesadillas quitándoles el sueño y haciéndonos sudar. 
OJALÁ sufra entre rejas, o entre cenizas, que no vuelva a ver el sol, ni la luna llena. 
OJALÁ se muera de aburrimiento entre rejas, por que este monstruo si está ocioso y libre siempre tendrá alguna víctima que seleccionar para jugar a lo que más Le gusta abusar y matar. 
Diana, descansa en paz.



VEINTE


Era 1990 un año lleno de retos para mi, me fuí a prepararme las pruebas de acceso a INEF, era muy díficil entrar por aquel entonces, ya que a penas habían tres facultades en toda España y la demanda era masiva 1800 aspirantes para  tan solo 130 plazas, había que entrenarse duramente y además tocaba subir la nota de selectividad.
Había pasado de vivir en mi ciudad pequeña y familiar a la gran capital, de estar  entrenando y corriendo en un club pequeño a matricularme en una academia de formación y entrenamiento con aspirantes  de diferentes comunidades autónomas con la misma aspiración, conseguir una plaza para estudiar lo que más nos gustaba,  la actividad física y deportiva.
Había vuelto  por semana santa ,tenía ganas de ver a mi familia y de reunirme con mis amigas, algunas ya trabajaban por esa época y otras estudiaban carreras universitarias que habían en esta  ciudad, como magisterio y enfermería.
Recuerdo que lo de salir por la noche no me gustaba mucho, siempre era el mismo rollo, pero tocaba ver a las amigas y reirnos un rato.
Quedamos, esa noche habíamos pasado de un pub a otro charlando y bailando . Era sobre la 1'00 de la madrugada y nos fuimos a una discoteca de moda, llena de gente.
Estaba bebiéndome una copa de whisky con hielo, nunca me gustó el alcohol y era lo que pedía siempre convencida de que era lo único que podría tolerar ya que mi padre lo bebía como agua desde mucho antes que naciera, ya lo llevaba en la sangre o eso pensaba. Levanté la mirada de mi copa mientras hablaba con ellas y apareció Él, era todo de una pieza, ojos marrones como los del ambar, brillaban de modo increíble, eran profundos y penetrantes, ¡ojos moros!. No sé como ocurrió, no sé quien se acercó primero, eso no lo recuerdo. Era alto, muy esbelto, atlético, atractivo, guapísimo.
Todo en su justa medida para mis ojos, para mis oidos, para mis manos, nos acercamos cada vez más y bailamos la mítica canción de amor de Glenn Medeiros, Nothing for a change my love for you, seguimos juntos toda la noche, desaparecieron mis amigas de mi foco de atención y disfruté de su voz, de sus manos, de su mirada y de sus susurros.
Sé que me acompañó a casa, nos despedimos con un beso de esos que ya no se llevan, de esos que te alimentan durante años un recuerdo muy romántico de una noche mágica.
Al día siguiente partía para Madrid e hice todo el viaje recordándole, cada segundo desde que nuestras miradas se cruzaron, rememoré cada momento una y otra vez.
Pasaron tres años en los que no supe nada de él, y un día que volvía de la facultad, en un paso de peatones nos cruzamos, me giré, como él también lo hizo, hablamos, había venido a Madrid a hacer un curso ya no me acuerdo de qué, y quedamos para el sábado.
Llegó el día y estuve pensando que me ponía hasta acabar con unos levis y una camiseta básica blanca. Con él, no importaba la ropa, solo éramos ojos de deseo para disfrutarnos, la noche fue preciosa, hablando en un pub, comiéndonos a besos.
Al día siguiente sé que nos pensamos, sé que nos añoramos, pero no nos llamamos, no sé por qué desapareció de mi vida, dicen que todo lo  que aparece rápido e intenso se desvanece con la misma intensidad, pero no es cierto han pasado más de veinte años y me acuerdo de Él como si fuera ayer, toda la vida me acompañaron las sensaciones y las emociones de sus encuentros, medio moro por parte de padre, medio cristiano por parte de madre, nunca más lo volví a ver, no he vuelto a saber nada de él, he preguntado pero no he conseguido saber que camino siguió, donde fue, si se enamoró o tuvo hijos.
Lo que si sé es que siempre mantuve su  maravilloso recuerdo, por que fue precioso mientras duró, mientras estuvo, la pasión inocente con la que vivimos la experiencia, una de esas que son inolvidables.




jueves, 4 de enero de 2018

LOS RESALTES. CEUTA

Los resaltes de Ceuta. Ceuta es bonita, desde luego, con sus murallas árabes y portuguesas, con su Hércules en el paseo de las palmeras y ahora con una carnosa Afrodita presidiendo la calle real, saludando a los transeúntes con diferente origen, Cristiano, hindú, árabe, hebreo, o chino.
Con un clima que va de lo más templado, tranquilo, soleado pero otras veces ventoso, vandálico, malhumorado o tempestuoso. Su paisaje es increíble rodeado de costa por un lado la marroquí y por otra la costa de Tarifa y el peñón de Gibraltar.
Y vuelvo como todos los años a casa por Navidad, a ver a la familia y a respirar el aire de mi tierra, tierra que me da un carácter abierto y con ese humor que tienen las personas de estos rincones del sur.
Vuelvo para subir y bajar la calle real, miles de veces durante 7 días, agarrada mi madre a mi brazo, la matriarca joven con casi 80 años, con vitalidad de 30, pero vamos arrimadas, a pesar de los tiempos de desahucio que vivimos, de independentismo, aprovechamos cada segundo para ir juntas.
Está madre mía no tiene achaques importantes, los únicos son los tropezones que va dando por los resaltes del suelo de la calle, se Le engancha la punta del pie, y gracias a mi brazo, no hace un doble mortal con tirabuzón. El otro día una señora de la quinta de mi madre, tropezó y recorrió diez metros cayendo, hasta que quedó magullada en el suelo, la levantaron y fue a por los polis que cierran la calle real con su coche para evitar posibles atentados, hicieron fotos del resalte, pero hay cientos de baldosas levantadas por toda la zona peatonal y de circulación a velocidad reducida.
No sabemos si es una medida disuasoria para que la tercera edad salga a la calle, no hace falta leones para que sea temeroso andar por nuestras calles, puede ser quizás un deseo impetuoso de rejuvenecer a la población o sencillamente que el ayuntamiento a puesto un suelo de mierda, con un contrato de obras igual de  mierda, con sus respectivas comisiones.
Que además resbala como una pista de hielo.
Quizás si estuviéramos en el medievo, fuéramos en burro, caballo o carro, sería un suelo apto, pero vivimos en el siglo veintiuno, donde hay que evitar todo tipo de barreras arquitectónicas en las ciudades. Pero la realidad es otra, como vamos a dar calidad de vida a los discapacitados, cuando ni siquiera la tienen los transeúntes capacitados, capacitados para caer una y otra vez para votar a inútiles que no son capaces de hacer las cosas bien y de mirar por los intereses de los ciudadanos, solo por los propios. Y así nos va.... De puta pena. 







martes, 2 de enero de 2018

APASIONANTE EN CUATRO PUNTOS

  1. Una experiencia apasionante, salir del trabajo e ir a pasar la ITV de un  coche que ya tiene casi 12 años con más achaques que yo. Todo transcurria como otras veces, de para adelante, abra el capó, que si luces cortas, que si encienda las largas, cuando creo q no sé ni donde estan, nunca las encendí, de un año para otro se me olvida la palanca de abrir el capó, y el limpia de atras se pone en marcha solo o no?. El caso que pasar la  iTV estresa  Y sobre todo cuando te falta alguna pieza que es imprescindible para circular 
  2.  Hasta que me dijeron que siguiera hacia delante y apareció otro operario , muy joven como todos los que trabajan allí. Tenía ojos oscuros, su mirada penetrante,  que a pesar de mi madurez me intimidaban y produjo en mi cierto descontrol interno, desajuste, no puede ser que alguien tan joven se fije en mí y con esa mirada de Indiana Jones, queriendo encontrar el arca perdida y tan perdida. Esa mirada me hizo suspirar, ese tono de voz me hizo soñar, ese uniforme manchado de restos de grasa y aceite de coche, me hicieron temblar. Quise permanecer allí sin moverme, disfrutando de sensaciones perdidas, y aún faltandole una pieza obligatoria mi coche pasó la ITV, ya no tenía que volver. 
  3. Me fuí mirando atrás, con un subidón enorme, en un segundo y en el sitio màs inesperado se me revolvió todo, cada uno de mis organos giraron 360 grados y alguno todavía no ha recuperado su posición normal. Fueron unos instantes pero fué maravilloso aunque fuera una ilusión, quizàs un espejismo en el desierto, me despertó de mi estado de letargo y reafirmè mi heterosexualidad. Creó que después del apagón general que sufrí tras mi divorcio la central ovàrica se encendió de nuevo.
  4. La pieza la encontré en el garaje y me dieron ganas de volver para decirle q ya  la tenía.
 Apasionante mi experiencia pasando la ITV.