viernes, 14 de junio de 2019

VEINTICUATRO HORAS.

Aquí solo se ve la costa gris
y un cielo despejado muy azul.
Las aguas saladas se mueven bruscas
mientras los pájaros vuelan a ondanadas.

Me asomo a la ventana buscando el sol
que se asoma tímido por el este.
Amanece en silencio el nuevo día
mientras la vida de los vivos crece.

Huele a frescor de hierba
bañada del rocío frío del norte.
Norte que señala un sur perdido
por los limitados ojos en un infinito.

vistas de memoria y sensaciones
ataviada de historia corrida en sangre
que tiñe un cuerpo expectante
hacia lo que pueda sin querer que pase.

Allá cuándo cierre la ventana
y se vaya acabando el día
tras el cristal escribiré una historia
llena de nostalgia y melancolía.

Ratos en la oscuridad ensoñada
cautivado el tiempo interiorizado
horas dormidas, soñadas, vividas
un espejismo pasajero y transitorio.

Que finaliza al despertar

Así que solo se ve la costa gris
y un cielo despejado, muy azul.
Amanece en silencio el nuevo día
mientras la vida de los vivos crece.......


domingo, 9 de junio de 2019

TAN TERSA, TAN SUAVE.

Caminando sin saber a dónde ir, con el corazón frío para poder pensar, con las manos heladas apretando a un bebe que ya no llora, se cansó de no llegar a ningún lado. 
Descalzos y con los pies magullados, sin agua y con miles de lágrimas que cayeron en otros suelos y dejaron huella del adiós al martirio de las bombas, de los gritos y gemidos. 
Andando sin saber dónde ir, sin saber si comerán o podrán dormir sentados sin tener un ojo abierto y el otro cerrado, sin que te tenga que vencer el sueño, sin tener que apretar a tu niño en el pecho, sin tener que mirar atrás, sin tener que mirar atrás. 
De nuevo coges el camino, no sientes dolor porque no te lo permites, no sientes hambre tu cuerpo ya se acostumbró, no sientes pena por que eres la pena, la aflicción de no poder llevar a tu hijo a una cama limpia y caliente. Solo sueñas con unas sábanas tersas, suaves donde meterte con el y soñar que vuelas a un sitio donde no hay bombas, donde se respeta el silencio, donde se respeta el dolor y así poder mirar a tu hijo con una sonrisa, decirle que habéis llegado a puerto, quizás alguien celebre vuestra llegada y os de de comer caliente, os arrope con abrigo limpio y os deje dormir en una sencilla cama. Quizás en esas horas se obre el milagro de sentirse un ser humano y poder buscar una bandera que ondee en la libertad y la dignidad de un pueblo pacífico.

domingo, 26 de mayo de 2019

EL CONEJITO AZUL

Había una vez un conejito azul que saltaba por un campo violeta. Los árboles eran muy amarillos, aunque las hojas lucían rosa fresa en sus ramas. 
El río que pasaba por allí era muy bonito, a las aguas les rodeaba unas tierras muy naranjas que contrastaba con el agua transparente que a veces se tornaba de diferentes colores dependiendo del fondo que le tocase. En el instante que el conejo se paró a verla era muy rosa, en el fondo numerosos peces color plata y oro. 
El conejo cayó al agua rosa y como no sabía nadar se agarró a una rama con forma de mano, volvió a subir y se adentro en el frondoso bosque mimado por los colores distópicos. 
llegó a una montaña donde había una bonita cueva color turquesa, allí encontró una zanahoria amarillo caléndula, la probó y le pareció que era dulce, se la comió toda.
El conejo empezó a transformarse en un pequeño niño color verde de ojos anaranjados y uñas sonrosadas. De la cueva empezaron a salir personas de colores inespecificos, mezclados pero muy besucones, se besaban como si no hubiera un mañana y era así porque el animador que los animaba se arrepintió de la historia y los borró como tantas veces hacía. 
Colorín colorado este cuento se ha volado por la ventana que abierta te has dejado. Adiós cuento adiós.

sábado, 25 de mayo de 2019

LA GRADUACIÓN.

Ayer me sentí una reina poderosa, fuerte y con más ganas de cambiar el mundo que nunca. A pesar de lo que digan, a pesar de lo que ignoren, a pesar de los pesares de muchos que no llegan, que no viven, que no disfrutan si no encuentran las puertas abiertas. 
Hace más de diecisiete años hice mi primer compromiso vital, sacar a mi hijo adelante, a mi primer hijo. me volqué de lleno con lo mejor y lo peor de mi, porque en cuestión de vuelcos no hay términos medios, arriesgué todo y más, lloré hasta secarme, reí hasta parar y tener que reubicar cada uno de mis órganos, pero lo dí todo. Un experimento que nunca  sabré como va a acabar, porque si la naturaleza quiere el vivirá más que yo, como lo harán el resto de mis hijos y tendría que estar en su lecho de muerte escuchando sus arrepentimientos para saber que tal le ha ido, como hace balance de su vida.  Me gustaría que nunca se arrepintiera de nada, a lo hecho pecho y hacia delante, me gustaría que estuviera sereno disfrutando de la muerte y experimentándola como lo hiciera con la vida. Así me gustaría que fuera, así me gustaría que sucediera. 
Ayer se graduó y desde la butaca viéndole volví a disfrutar de nuestra historia, una historia de amor, de mucha pasión desde el momento que lo descubrí dentro de mi, pensé que tenía una especie de alien que se gestaba sin permiso, pero su pequeño latido dilataba mi cuerpo conquistando cada vez más territorio, teniendo no solo mi beneplácito, si no que mi vida estaba intensificada al 100 X 100 
porque respiraba, comía, dormía, soñaba y vivía con compañía plena, eramos dos en uno. Mi cuerpo ardía de amor, todos mis órganos, músculos, huesos solo tenían un fin, protegerle con la fortaleza más imperiosa que existe la del vientre materno.
Mi hijo me enseñó a descubrirme, a desnudarme, a quererme tal cuál, a redimir mis pecados y mis faltas, porque hice cosas mal, a veces le hablé mal, no estuve a la altura de la madurez en muchas ocasiones, lo utilicé para desahogarme sin saberlo. Mi hijo me enseñó a descubrirme sin tapujos, a valorarme, a quererme. Ayer se graduó y lo hice yo también en silencio, él era el protagonista indiscutible, estaba tan guapo, ninguna arruga en su cara ni en su traje, aunque si lleva cicatrices en el alma de las que no le pude defender y de las que espero que aprenda para vivir más y mejor y no sean un obstáculo para su felicidad. 
Ayer mi hijo se graduó y vi la vida pasar desde esa butaca, me sentí tan poderosa, un sol muy amarillo, muy radiante del que se despliega el primer rayo. Un rayo con mucho carisma y personalidad, con una sonrisa poco frecuente pero tan poderosa como para que se rinda el mundo a sus pies. Ayer se graduó mi hijo y aunque es simbólico el acto, el recogió su poder, un poder social, emocional que tendrá que gestionar muy bien, para sembrar amor, justicia para cambiar un mundo que promete ser muy distinto.
Ayer se graduó mi hijo el mayor. El lunes iré a trabajar pero ya no seré la misma ni el tampoco, porque el tiempo pasa y cada escalera que subes profundiza tu mirada, amplía tu historia, una historia de amor plena, radiante que ayer le dio alas. Las alas de las decisiones.¡ Buen viaje de la vida hijo!.

lunes, 20 de mayo de 2019

¡CASI ME MUERO DEL SUSTO!

Ya me acosté inquieta, nerviosa, imprudente en mi control, desaforada por la frustración. Me costó lavarme los dientes y echarme las gotas del ojo seco, pensé que me iba a costar conciliar el sueño pero no fue así, caí rápido en un sueño profundo me hundí del todo en el colchón hasta tocar tierra. Hacía mucho frío y no entendía porqué no tenía zapatos, el pijama era de verano, el suelo rugoso pero algo me empujaba a andar. Estuve recorriendo un frondoso bosque, de esos de los cuentos, se oían voces que no me eran desconocidas aunque no sabía buscarles dueños, a veces de mujer otras de hombre mayor, tampoco se entendía lo que decían, parecían advertencias, parecían avisar de algo pero no vocalizaban era cómo si no consiguieran atravesar un muro de piedra que frenaba el sonido. 

Quizás intuía la palabra ¡cuidado! otras veces parecían decir ¡aléjate! pero yo me preguntaba de que y de quienes eran. Seguí andando aunque aligeré el paso, empecé a escuchar pisadas detrás y aumenté el ritmo. Quería encontrar mi cama, quería despertar pero no podía, un miedo aterrador conquistó mi cuerpo, deseaba saltar aunque fuera a un vacío incierto, pero el bosque no se terminaba nunca, seguí corriendo. De pronto apareció un marco en medio de tan tétrico escenario y no lo dudé me metí en él, allí todo era tranquilo, a penas corría una suave brisa de primavera, la arena era aterciopelada y apareció el sonido de las olas, ese maravilloso y relajante vaivén del agua. Me tumbe en la arena estaba agotada, me relajé tanto que pensé que me había dormido, cuándo escuché rugir al mar furioso y antes de que me diera cuenta estaba debajo del agua, me había engullido una ola gigante, dí mil vueltas, pensé que no pensaba, creí que no creía, sentí que no sentía pero supe que veía ya que salí a flote y parecía esperándome un maravilloso barco, había música romántica, parecían parejas bailando. Vislumbré un chico joven en una de las cubiertas exteriores, parecía ausente de la fiesta y poco después se tiró al agua. Creí que no podía, que no sacaría fuerzas pero lo hice, nadé hasta él, lo agarré por detrás e intenté acercarme para pedir socorro. Parecían sordos, mudos, ciegos. Nos estábamos ahogando y nadie nos auxiliaba, llegué a agarrarme a una de las escaleras del barco mientras él recobró la conciencia, balbuceaba  ¡quiero morir, quiero morir! me sentía solo.  Pensé con toda esa gente a su alrededor y se siente solo.

Por fin nos vieron y nos ayudaron a subir, todo el mundo parecía muy amable, pero algo extraño les pasaba en la mirada, era como si no tuvieran profundidad, algo me hacía presagiar que no eran humanos. Cuándo el chico recobró el conocimiento me contó que era un multimillonario y todos eran robots que simulaban ser amigos suyos, programados para hacer preguntas vacías. 
Eric que era cómo se llamaba tenía una página de instagram con millones de seguidores, pero todo era mentira, su corazón estaba lleno de humo, de ficción, de soledad. 
Esa misma noche después de descansar en un lujoso camarote, me arreglé con un vestido que me trajeron de lo más espectacular y me fui a tomar una cerveza, me tumbé en una butaca escuchando la canción de Let it be de los beatles, mirando la luna que estaba perfectamente redonda, me quité los tacones con los pies. 
Era una noche mágica hasta que empezó a llover y cada vez más fuerte. Empezaron a caer rayos y el barco zozobraba cada vez más. Intenté refugiarme, entrar por una de las  puertas, pero los movimientos bruscos me lo impedían. Caí y desde el suelo vi como el barco se precipitaba como por un remolino hasta quedar enclavado en arena. Todo estaba en silencio, empecé a correr escapando de la nada, adentrándome en un no sé, pero allí apareció un marco y tras él mi cama, me precipité hacia ella como si no hubiera un mañana, me arropé queriendo despertar. Sonaba Let it be una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Entonces me armé de valor y bajé la sábana y vi que era mi despertador musical, marcaba las seis de la mañana, ¡casi me muero del susto!.

sábado, 18 de mayo de 2019

TU ME MIRAS LENTO.

Tu me miras lento, firme, profundo
cuándo lo haces lo presiento, estás ahí.
siento que miras dentro como nadie lo hace
investigas y te sientes curioso, sorprendido. 


Cuándo te siento cerca, respiro mejor
porque me das hambre de vivir contigo
y sin ti vivo, y sin ti soy feliz, pero 
a tu lado me vuelvo tan tan distinta.

Me muevo despacio acariciando el aire
me siento tan libre y tan cuidada
porque tú me invitas a vivir momentos
llenos de luces de misteriosos velos.. 

Recorremos los túneles de la oscuridad
paseamos por la orilla de algún mar
visitamos los desiertos soleados
y volamos sin alas soñando nos juntos 
                               siempre.

domingo, 12 de mayo de 2019

PASADO EL MEDIO SIGLO, Y QUE?

Pasado el medio siglo de mi vida, me siento tan bien, con tantas ganas de hacer cosas. Las sensaciones nuevas internas que recorren cada rincón de un cuerpo muy curtido por el sol, la lluvia, las noches de sueños, las de estar en vela, las de pesadillas, las de consolar el llanto de los hijos, las noches de aluviones inesperados, aquellas que se hacen eternas queriendo que algo mágico ocurra y cambie tu entorno y te lleve a la calma, la noche de la esperanza, las de amor apasionado.
 Han pasado los años, ese era mi sueño de pequeña que pasaran rápido y ser mayor pronto. Creo que ya intuía que esto de ser mayor era guay, tenerte para ti sola, escucharte como nunca lo había hecho antes, mirarte al espejo con compasión, con respeto, con tranquilidad permitiendo a las arrugas estar sin más. Advertir que los verdes en la naturaleza son miles, desde los que se mezclan con amarillo, los que lo hacen con blanco, los azulados, y los verdes anaranjados. Mil matices de un color que siempre oxigena, da aire para volar como lo hacen las águilas, da igual que llueva ellas vuelan más alto con una belleza reina, soberana.
Mañana cumpliré años, pero lo más importante es que ya he cumplido con tantos deberes, con tantos condicionamientos, con tantos cumplimientos que a partir de ahora solo cumpliré lo que realmente quiera conseguir porque desde la libertad se sueña mejor.