viernes, 10 de mayo de 2019

EL DOLOR

El dolor es cómo una lapa se adhiere al cuerpo,
golpea por dentro entumeciendo todos los órganos.
El dolor arranca arresta y encarcela
es cadena perpetua para la mirada esperanzada.
Camina lento magullando el pensamiento
arañando las ganas de ver la luz de nuevo. 
El dolor amarga hasta apretar la garganta.
te vacía de palabras, te inunda de silencios 
dónde rumian los golpes del estremecimiento. 
el dolor duele por todos lados, cada esquina 
cada rincón ,te sientes agotada.
los gritos son silenciosos solo retumban dentro. 
El dolor te bloquea, te ata, te arrastra, te mina, te cerca...
El dolor es tuyo, solo tuyo, ese dolor tiene nombre,
ese dolor tiene apellidos.
Quizás haya que convivir con él, susurrarle  que le entiendes, darle la mano, confiar en él.
Entonces el dolor se marcha, abriéndote a la vida
sabiendo que está ahí y podrá volver de nuevo.


LA LUZ DE UNA VELA.

La luz de una vela no se apaga así cómo así. Si te quedas mirando la llama de una vela varios segundos hipnotizada por su energía, por su calor, cuándo cierras los ojos, sigues viéndola igual que con los ojos abiertos, absorta esperando que desaparezca, pero no lo hace.
No hay ser más observado para una madre que su hijo, no te cansas de mirarle, obnubilada de la manera más tonta, reconociendo la inmensidad de la naturaleza en su ser.
Si te lo arrebata la muerte, su luz sigue dentro de ti, como la llama de una vela, tan brillante, tan presente, pase el tiempo que pase.

lunes, 6 de mayo de 2019

¡ESTAR EN UN AY!.

 Llega el finde, ese que  necesitas cómo si no hubiera un mañana. Sabes que la semana es cómo es, que dura lo que dura pero a veces se hace eterna para tu cuerpo, una entidad con límites que sabe cuándo llega el viernes. Una tarde con muchas espectátivas pero que al final se queda en un nada, por que tu cuerpo necesita descanso aunque tu mente no pueda. Siempre en un ay. Porque los hijos desde que nacen te alimentan ese ay, ese instante en el que se encienden las alarmas, y tú cómo coche de bomberos o policía debes estar disponible, da igual que estés en la ducha, te acabes de sentar, tomes por fín el café que podías haber tomado hace dos horas por necesidad, o estés en el baño. No hay instante en el que no oigas ese profundo, agudo, sistemático mamaaaaaaa!. Que en la mayoría de los casos no corresponde a nínguna necesidad importante, sencillamente es para comprobar que estás de servicio las 24 horas al día los 365 días al año, sin descanso. Ya que si te vas, te llevas el móvil y en cualquier momento, lugar, tiempo puede sonar el mamaaaaaa!, ya sea porque no encuentra las llaves de casa, no sabe que merendar, no hay pan o le duele la cabeza.
Todo ello se multiplica por el número de hijos que tengas, así que a veces debes parar para preguntarte quién eres, dónde estás, a dónde vas... pués pierdes el norte mientras vas al trabajo, no sabes que camino tomaste, lo hiciste en piloto automático pensando que vives en un ay. Un ¡ay! estado de alerta continuo y muy exigente, de disponibilidad plena, en la que nadie te contempla y del que estás esclavo por decisión propia pero no por eso deja de ser duro, dificil, tarea ardúa complicada de manejar. 
Importante respirar para contenerse y mantenerse en estado disponible. 
¡Quizásss! se acabe dentro de veinte años, cuándo crezcan, tengan pelo en el pecho o quizás sea para siempre, creo que es lo más probable. Así lo veo con mi madre, 80 años recién cumplidos cargando con un ocupa y dos nietas. Su vida después de una eterna lucha no tiene esperanza. Sigue recogiendo desorden cual posesa, haciendo comidas, atada a horarios, meriendas, bocadillos, ropas y un etc... que la mantiene en un ay. 
Así que aunque lo de tener hijos tiene un lado romántico maravilloso, solo me queda la esperanza de decir el último y profundo ay cuándo me llegue la hora de descansar eternamente, quieras que no es un consuelo.
¡Felíz día de la madre!.


viernes, 26 de abril de 2019

¡ Y NO PASARÁ NADA!.

Cuándo te vayas no pasará nada.
Todo pasó ya en esos nueve meses,
compartimos los tejidos, los líquidos.
Pasaron todos tus pensamientos,
tus amores y tus quejidos.
Durante esos nueve meses caminamos juntas.
Un paso sincronizado que nos hizo una.
Los latidos acompasados, rítmicos, relajantes.
Cuándo te vayas no pasará nada.
Siempre vivo contigo, aquí dentro estás,
viajando por cada uno de mis vasos,
por cada una de mis neuronas.
Estás en mis síes y en mis noes.
Estás en como miro la vida,
en mis sueños y en mis despertares.
Estas tatuada en mi espíritu,
esculpida en mi alma.
Por eso mamá, cuándo te vayas no pasará nada.
Siento que abrazaré contigo, despediré contigo,
con tus palabras, con tus consejos, con tus miradas
esas que me protegieron hasta dejarme volar.
Un airbag para toda la vida.
En esos nueve meses ningún juez nos pudo separar,
la naturaleza no entiende de custodias compartidas.

jueves, 25 de abril de 2019

CARTA DESDE EL CIELO.

Mamá, te veo y te siento mientras vuelo y floto cerca de tus manos, de tus ojos, de tu boca a la que beso sin cesar. Tú no me escuchas pero yo te susurro lo que te quiero, lo que te amo abrazándote, apretándote con toda mi energía, párate y escúchame. Estoy a tu lado, siempre. Te susurro que estoy bien, que vivo sin vivir a tu vera, ¡tan cerquita tuya!, que aquí sigo siendo sensible pero no duele. El aire es terciopelo, el corazón late en silencio, en un profundo silencio. Sin peso muevo las piernas y los brazos. Soy capaz de volar mientras huelo el jazmín, ese olor dulce que anestesia en un profundo estado de placer. La luz es tenue pero brilla y no daña a los ojos. Hay una brisa de primavera eterna, una enorme ventana por la que se ve un precioso paisaje de árboles llenos de hojas verdes y frutos.
Mamá quiero y deseo que estés tranquila. Sigo a tu lado, siempre, día tras día. Me vuelve loca verte sonreír pero lo haces muy poco, quiero verte reír y reír, porque eso me hace volar muy alto. Quiero que tus ojos se abran de par en par para disfrutar de lo que tienes a tu lado, así también me permites hacerlo a mí. Cada segundo te quiero más y no te añoro por que te respiro, porque te rozo, porque te miro. Tu y yo somos una, por eso vivo en tí, en tu piel, en tu ser. Si tu eres felíz yo también lo soy.
Mira al cielo, por fi mira ahora, mira a tu alrededor. estremécete con la vida porque yo estoy a tu lado y quiero verte disfrutar.
Mamá, gracias por tu amor, por tanta dedicación, por tanto mimo, por tu aliento, por tus miradas febriles, por tu voz cándida, por tu comprensión, por tu generosidad, por tu paciencia, por que eres lo más divino que he conocido y no se te olvide nunca Siempre brillaré junto a tí. TE QUIERO MAMI.

Estremécete
Joan Manuel Serrat

¡ay que chiquita yo vi!, cómo se me sonrió
Pero al acercarme no sé qué me pasó
Es algo muy raro que me hace estremecer
Es amor ¿qué voy a hacer?

Como me tiemblan las rodillas
Acercándome
No puedo sostenerme por mi propio pie
Es algo muy raro que me hace estremecer
Es amor ¿qué voy a hacer?

No me pregunten qué me puede pasar
Siento tantas cosas
Que no puedo explicar
El corazón no cesa de latir
Y me parece que me voy a morir.

Cuando tomo sus manos
Me estremezco asi
Y pienso que sus besos no podría resistir
Es algo muy raro
Que me hace estremecer
Es amor ¿qué voy a hacer?

miércoles, 17 de abril de 2019

EL ABRIGO DE LAS MENTIRAS

Erase un abrigo que guardaba mentiras, el decía que eran piadosas e inocentes y nunca recababa en el hecho de que mentir es contar algo que nunca ha ocurrido. Un día se encontró con un chaleco blanco de esos que llevan un reloj colgando y cuya aguja pequeña marca las tres. El chaleco le miró curioso y le preguntó que abrigaba. El abrigo se quedó pensando mientras se miraba los bolsillos, levantó el cuello y dijo te voy a ser totalmente sincero ¡guardo la verdad de lo que soy, guardo mis éxitos y mis trofeos!, esos que te dan por ser el rey del aislante, con estos fríos lo mejor es tener un buen abrigo.
El chaleco sacó el reloj y dijo¡ son las tres me voy!, prefiero caminar y encontrarme con alguien menos presuntuoso y dejó al abrigo sorprendido, parecía que tanta sinceridad no le había convencido.
El abrigo se sentó en un banco y apareció un pantalón vaquero con marcada raya y estilo chino, se sentó al lado de él y mirándose las costuras de los bajos le preguntó: ¿por qué vas tan cerrado, no hace tanto frío?. No puedo desabrocharme perdería mi verdad, para lo que sirvo, si te soy del todo sincero.Y tu? dijo el abrigo ¿por qué te miras las costuras de los bajos?, creo que la costurera me ha hecho mal el patrón y no paro de mirarme las costuras pensando si podría tener arreglo. El abrigo volvió a mentir porque pensando que las costuras estaban mal hechas le dijo al pantalón que le sorprendía lo original de sus pespuntes. El pantalón se marchó y se encontró con el chaleco que le advirtió del problema de sus costuras, observando que el abrigo era un mentiroso compulsivo y que solo decía mentiras. Planearon rodear le y en un periquete soltarle los botones para liberar todas las injurias. El abrigo ya liberado dejó entrar al chaleco y este al pantalón, juntos se encontraron a la costurera que hizo de nuevo los bajos del pantalón, así este podía desviar su atención de sus costuras y fueron felices y comieron perdices por que formaban un maravilloso traje. Y de ahí viene el dicho ya me han hecho un traje(cuándo alguien o un grupo de personas hablan mucho de una o más personas, y no especialmente bien).


martes, 16 de abril de 2019

El CUENTO DEL NADA.

Nada era de la familia del pensar, era libre por que no necesitaba a nadie. La familia del pensamiento intentaban calificarle, encuadrarle en alguna parte pero Nada era indomable porque no entraba en ninguna definición de ser o tener. Nada nunca estaba triste, nadaba en un mar de silencios, de nubes y de brisa no permitiendo que nada usurpara su tranquilidad. 
Un día Nada se encontró con algo. Algo era ser y estar. Nada advirtió que algo cambiaba su manera de navegar por el mar del silencio y Nada dejó de ser como era. Se empezó a fijar en Algo y su vida cambió 360 grados. Algo que siempre pensaba en algo descubrió también a Nada y le permitió entrar en su vida para disfrutar del mar del silencio. Se hicieron inseparables y supieron compenetrarse para alternar en su vida estados de algo y nada, disfrutando de sus contrastes. Ya nada fue como era por que algo interrumpió, sin dejar de sorprender, sin dejar de motivar, sin dejar de estimular lo que antes no era acontecimiento, no era acción, no era por ser nada.